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domingo, 8 de junio de 2014

"Siempre serás mi paz en tiempo de guerra..."


En esta noche en la que me dispongo a escribir páginas y páginas sin la alarma del estudio apremiante, me he dado cuenta de cuanto lo echaba de menos, hasta el punto en que no deseo otra cosa que terminar ya esta segunda novela.

Una vez, no hace mucho tiempo, me llegaron a decir:
"-Tan aburrido estás que escribes?"

Creo que nunca me he sentido tan absurdo, no por el comentario, si no porque no llegué a entender la pregunta, y sigo sin lograrlo.

Para los que habéis leído algo de ella (Si no os dejo el enlace: http://sagaversia.blogspot.com.es/ ) sabréis que Glornik, el protagonista junto con Landariel, no se deja llevar por miedos ni temores, ni por destinos ni arrepentimientos. Gornik es todo lo que he tratado e intentado ser en un tiempo llamado mi vida, en la que poder contemplar noches noctunas y sentirme como un caballero, o en la que luchar por una causa perdida, y sentirme el más afortunado de los aventureros.

Hoy, al leerlo, me he dado cuenta de que no he llegado al sacrificio que ésto conllevo, pero me agrada ver que el mismo espíritu que impregné en él en las primeras páginas, sigue patente en las ya últimas de ésta segunda novelañ

Es una tonteria sin importancia, pero ver como ni he llegado a cambiar tras tanto tiempo mi ideal de la nobleza me ha hecho sonreír cuánto menos.

Este verano voy a realizar nuevos esfuerzos por llegar a publicarla, y si no, tengo en marcha un proyecto, sea como sea, no voy a permitir que una luz se extinga.

E.M.S.A

viernes, 17 de mayo de 2013

Ni con Versia olvido...

Miles de pensamientos pasaron por la mente de Glornik al ver semejante territorio desolado por la inmundicia, por la podredumbre. No era más que una vasta tierra de gentes que en un tiempo atrás fue feliz, luchaba por sus sueños, respiraba y sentía en sus pieles y sus corazones la agonía de una vida que, aunque dura, merecía la pena ser vivida.

Sin embargo, ahora no eran más que muertos vivientes. Andrajosos personajes heridos en vida y revividos en muerte para servir por la eternidad, sin otro objetivo que trabajar, vivir y morir por su amo y señor.

Pero, al darse cuenta, no vislumbró diferencia alguna entre aquellas personas muertas en vida y esclavizadas para siempre, y algunas tierras humanas donde los poderes políticos asfixiaban tanto a los ciudadanos como el nigromante a sus siervos.

...

Aclarar que no voy a incluir éste fragmento en Versia, pero me horroriza la idea de que ni en mi novela pueda huír de esta situación...

domingo, 6 de mayo de 2012

Glornik y Glorn.


Glornik pensaba en su padre de una manera lejana pero nítida. Nunca llegó a acostumbrarse a su marcha, en parte porque no fueron abundantes los momentos con él, en parte porque nunca se fue...pero..¡que vivaces eran sus risas juntos, sus peripecias mano a mano, sus conversaciones siempre teñidas de tintes filosóficos!
Ahora, cada noche, rozaba las estrellas con su palma, mientras sonreía. No lo vería nunca más, pero estaba tan, tan agradecido de cuanto le había dado. Cada lección para un mundo mejor. Cada palabra para un corazón puro. Glornik había llegado a ser todo lo que era, una buena persona, solo porque Glorn le adiestró en el arte de no mentir jamás, de nunca rendirse. Quizás por ello era tanta su obstinación. 

Pero, en ocasiones, el hombre lobo se sentaba solo. Siempre había sido solitario, pero desde la ausencia de Glorn, su corazón ansiaba el llorar solo. El emigrar solo. El ser un ser apasionado por los elementos mas fugaces de la naturaleza. 

Hubo noches en las que gritó al cielo. Aborreció a Azkal-Zigurat, y le exigió una explicación. Nunca ofendió a nadie, siempre le fueron robados sus esfuerzos y jamás levantó una mano con actitud vengativa. ¿Por qué entonces era tan dura con él la vida? Glornik estaba solo en Versia. Ya su padre nunca volvería, pero eso no era más que el comienzo. El saber que todas sus enseñanzas podrían morir con él, le afligían la garganta con un escueto dolor pero agudo cual aguja.

Otras, sin embargo, el hombre lobo se tumbaba bajo el manto lunar y miraba al cielo, solo. Aún guardaba dos almohadas de su padre y una cálida manta. Vetó su cama. Vetó sus sábanas. Vetó todo cuanto usaba para dormir, y ahora solo usaba aquellas pequeñas almohadas ajadas y aquella tela tan caliente, tan llena de su aroma. 

Cuando miraba sus manos, ya no le veía, pero sin embargo, le sentía. Al sentir el cálido tacto del sol diurno en su espalda, miraba atrás. Aunque él ya no estaba, la misma tierra le avisaba. 

Glorn siempre estaría con él, pues los grandes seres jamás abandonan la tierra.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mi primera novela

Hoy, 28 de septiembre de 2011, después de 2 años y unos pocos días, he terminado el que espero sea mi primer trabajo literario. La crispación  y un desagradable sentimiento de desahucio me invade la mente. No me siento en absoluto como creí que me sentiría.
En primer lugar, siento que no he hecho lo suficiente. No en cuanto a extensión. En sucio (pues ahora queda que gente de confianza lo lea y juzgue) ya que me abarca 162 folios A4 tamaño 10, lo cual, para mi nivel, me parece aceptable. Me refiero a que lo leo, y digo... ¿gustará? ¿la lectura será fluida? 
En segundo lugar, siento que el final, aunque es bueno, me limita mucho. No me entendáis mal, es el final que quería desde hace un año, pero me impide escribir sobre cosas que me gustaban mucho. Me imagino que esto es como todo. A lo echo, pecho.
En fin...
Que estoy feliz en realidad. Al final creo que el título será simple y directo. Ahora queda registrarlo, diseñar la portada, llevarlo a un par de editoriales, y si no...por propia iniciativa.
Hoy terminé, orgulloso:
VERSIA
-El Viaje-

lunes, 19 de septiembre de 2011

Fragmento avanzado de Versia.

Perdón a todos por mi ausencia. Me tomé unos días para pensar y relajarme, y sobre todo, terminar mi novela. Ya me queda mas bien poco, de hecho, me quedan muchas páginas por escribir, pero el trecho que les queda a mis personajes lo tengo total y escrupulosamente descrito en mi mente.
Pero hoy hago mas que traeros un pedacito de mi tesoro. Hoy le doy las gracias a dos personajes, dos personas que me han dado la esperanza y me han ayudado en seguir escribiendo, y eso sin saberlo:
-Julio Diaz Escamilla: A ti te debo que, en mis momentos de duda, de bajón literario, me dieses un objetivo, una meta,empujándome a escribir, teniendo siempre una palabra amable en tus comentarios, mandándome mil ayudas por correo, orientándome.Te doy mil y un gracias. Si queréis pasaros por su blog es: http://juliodiaz-escamilla.blogspot.com
-Ginés Vera: A ti, amigo, te debo el enorme esfuerzo que hiciste en mandarme la guía que mantendré conmigo siempre, hasta que logre ser, si Dios quiere, un escritor. Me has mostrado el camino a seguir,me has dado ánimos y palabras de apoyo. Siempre te lo agradeceré. Su blog es: http://ginesvera.blogspot.com

Tras los agradecimientos os dejo el fragmento de Versia, mi novela, que he escogido, escrito ayer a las seis de la mañana, entre algunas lágrimas de tristeza (en serio, hasta yo me sorprendí). Recordad que hay mas fragmentos y hasta los dos primeros capítulos en el menú del lateral.



<< ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué no puedo moverme más? Siento...siento que mis energías me abandonan...no siento mi brazo derecho. Recuerdo... ¿Es esa Suerte? Suerte no puedo...no puedo siquiera mover mi boca. Recuerdo...cómo las mujeres me dispararon...cómo salté, pero eran demasiadas. ¿Es este el final que me aguarda? ¡Yo no he terminado mi misión!
¡Nuís! Llévate a Suerte de mi lado. No puede verme así...oh dios... ¿Tan jodidamente fuertes eran esas flechas? Ni siquiera creo que vuelva a tener pelo ahí. Joder Nuís, no me toques las heridas y llévate a Suerte. Creo...creo que empiezo a notar que me voy. Creo que...
No. No puede ser. ¡No! ¿Qué hace aquí Landariel? >>

-Apartaros-Dijo Landariel al tiempo que apuntaba al hombre lobo con su mano.
-Princesa, éste indeseable no ha provocado ningún daño-Decía Nuís al tiempo que levantaba sus brazos delante de Glornik. Suerte se mantuvo de espaldas a la princesa, ocultando sus lágrimas.
-Nuís, es el enemigo. En pocos días tendremos que acabar con varios de ellos, ¡con cientos! No quiero tener esa alimaña viva aquí. Muévete o no respondo de mis actos.
-Nuís observó como la princesa cogía su bolso mágico, y sacaba de él su bastón. Llave. Él por su parte se levantó sobre la rama en la que estaba y mantuvo sus brazos en cruz.
-No puedo dejaros hacerlo, lo siento. Miralar es el padre de todos los habitantes de Ephilium, no puedo permitir que una vida...inocente se arrebate en su interior.
-Esa monstruosidad va a morir, lo quieras o no-Sentenció Landariel, al tiempo que apuntaba al mago, con una sombría mirada.
Pero de repente Suerte, con el vestido blanco hecho trizas, ensangrentado, con el pelo alborotado y unos extraños e incomprensibles rastros de lágrimas en sus ojos se interpuso entre la princesa y el mago, con los brazos extendidos, y con esos maravillosos ojos dorados, que ahora se veían húmedos y más vivos que nunca.
-¡Suerte!-Gritó confusa Landariel.
-¡Landariel! ¡Detente ahora mismo! Con su muerto no conseguirás nada-La voz de la mujer rubia era forzada, temeros e impotente.
-¡Ellos mataron a mis seres queridos, a mi pueblo! ¡Arrasaron mi reino, mi ciudad! ¿No es ese suficiente motivo para arrebatarle la vida a uno de ellos?
-¿Y con ello conseguirás que vuelvan todos ellos? Si hubiese querido éste ser nos hubiese matado a todos mientras dormíamos, y no lo ha hecho, porque sabe que no es justo matar a alguien cuando no tiene oportunidad de defenderse. Devuélvele el gesto.
-Landariel miró a los ojos a Suerte. No podía creerlo. No podía ser cierto. Contempló sus grandes ojos fijos, y apretó a Llave tanto como pudo. Inesperadamente, sin hacer ni un solo movimiento, evitando que Nuís pudiese reaccionar, los lanzó a ambos al suelo de Miralar, y mediante las raíces de Miralar muertas, les ató al suelo. Su energía era ahora más potente que la de Nuís, y le mantendría preso el tiempo suficiente.
Con Llave en su mano, Landariel e acercó poco a poco a Glornik, viéndolo por primera vez en su forma lobuna, repugnándole, sin saber quién era. Se dio cuenta de que la sangre de su hocico se mezclaba con lágrimas que salían de sus ojos. ¿Miedo? No.
Los lobos no temen a nada.

<< Eres...eres preciosa. Nunca he creído en el amor de los humanos, pero supe al escapar de Crisoloro que serías una estaca en mi corazón. Eres y has sido una roca difícil de roer...pero creo que con cada día que pasaba contigo apreciaba más mi alma y la tuya...me di cuenta de que contigo...ya no era una simple máquina. Que tú me aceptabas con todo, frente a todo pese a todo...y ahora voy a morir, delante de ti, mostrándote mi secreto mejor guardado...
¿Por qué guardas a Llave? Acaba ya con esto, por favor. Es tan tremendo este dolor, el dolor de mis heridas, el dolor de las lágrimas de Suerte, el dolor de los gritos de Nuís...el dolor...de tus ojos...acusadores...
Veo tu mano encima de mí...ha llego la hora...
Siempre te recordaré...Landariel...>>

-Nuís observó como en la mano de Landariel aparecían cientos y cientos de puntos azules. Él no le había enseñado ese hechizo. La princesa había estado entrenando con Llave y Luz, y conocía poderes ya casi mayores que los suyos. Que Sonit amparase a Glornik.

-¿Sabes? Detesto a tu raza...odio cada uno de vuestros miembros, y juro que acabaré con todo aquel que quiera hacer daño a mi gente. Juro que acabaré con vuestra amenaza, y juro, que mi odio por vosotros nunca cesará. Y juro que, si te vuelvo a ver, alguna vez...te arrancaré el corazón.

lunes, 14 de febrero de 2011

Fragmento de Versia-2

-Bergskan...quizás deberías saber que en mi tiempo, cacé mas de un dragón, allí en Lunaterra...-La voz de Glornik era del más puro arrepentimiento.
-Y dime guerrero-El dragón no le dio importancia al comentario de Glornik-¿Conseguiste algún premio a tu valía que llenase tu alma, o fue solo para demostrar que podías con lo que queda de la especie mas poderosa de todas?
-No fue mi culpa la mayoría de veces...y si, como insinúas, todos ellos eran dragones del nuevo tiempo. Sin cuernos, y en su mayoría jóvenes.
-El mas cobarde de los actos, es, anticipándome a tus motivos, enmascarar el mal con un buen propósito. Mataste criaturas que no atacarían nunca al noble clan de la luna. Considérate un asesino.
-¿Y vosotros, que en la antigüedad jugabais a ser Dios y atacabais a las aldeas en manadas? Leí mucho en mi infancia, y se muy bien lo que hacíais, y te informo que hasta hace unos años, aún quedaba un dragón antiguo.
-Eso hizo levantar a Bergskan. Abrió sus alas y se adelantó hacia Glornik. Éste dio marcha atrás, hasta quedar aprisionado contra la pared, frente al dragón, y franqueado por sus alas. Glornik no temía la muerte. Temía herir el solitario corazón del dragón.
-Habladme de ese suceso.
-Yo no creo...
-¡He dicho!
-Glornik suspiró, miró al suelo, y empezó a relatar:
Fue un encargo de Thankuol. Un dragón anciano de inmenso poder se encontraba asentado junto a sus crías en unas montañas próximas a la frontera entre Las tierras salvajes y Lunaterra. Se decía que había raptado mas de un lobo por equivocación y con ellos había alimentado sus vástagos. Yo fui el encargado de finalizar con ello, de la manera más sangrienta posible. Al llegar a la montaña, al ir solo, pude elegir la estrategia. Decidí atacar de frente, como buen soldado que era. Mi mayor sorpresa fue verlo, grande como un castillo, mucho mas que tu, gigantesco. Dos cuernos enormes como casas coronaban su frente. Estaba durmiendo, y junto a su cabeza, huevos. Se trataba de una hembra-Al decir esto, Bergskan enseñó los dientes, y apretó las garras al suelo.
-Al acercarme a ellos con mi espada desenvainada, encontré un enorme mazo mágico, probablemente de algún gigante cazador de dragones.
Lo recogí, y aunque mi corazón latía con el sonido del estallido de un volcán, me acerqué al dragón. Al rozar solamente un huevo, se despertó, y al tirar la cabeza hacia atrás y ver llamas en su boca, me oculté en el primer cuerpo que vi. La dragona no disparó. Me parapetaba tras uno de sus huevos. Enseguida pareció comprender y me miró a la cara. Sus grandes ojos fijos me cautivaron y su gesto, fue noble y valioso.
-¿Qué ocurrió Glornik?-Bergskan ya tenía la cara a unos pocos centímetros del hombre lobo.
-La dragona inclinó su cabeza ante mi, conocedora de mis propósitos, y colocó sus cuernos a mi alcance. Miré mi martillo, y entendí que compraba la vida de sus huevos, a cambio de la suya propia.
-Glornik, dime que no fuiste el asesino de una hembra antigua. ¡Dímelo!
-Sus cuernos estallaron en mil pedazos al primer golpe. No sufrió dolor, y sus crías fueron ocultadas en las tierras salvajes.
-Bergskan esperó unos segundos, con sus grandes ojos fijos en Glornik, aunque mirando al vacío. Al poco se sentó en el suelo, y miró al techo de su caverna.
-¿Sabes que quién mata a un dragón antiguo destrozándole los cuernos, puede devolverle a la vida?
-Glornik suspiró aliviado. Bergskan parecía hasta contento.
-Decidme como, y os ayudaré si me ayudáis.

domingo, 9 de enero de 2011

Fragmento de Versia

Bueno, pues Versia sigue adelante, y mucho mas rápido de lo que yo creía. La mayoría de la gente que me lee les sigo porque me gusta como escriben,  y por tanto, son buenos lectores.
Así pues os pido vuestra opinión para con este fragmento donde se relata la muerte de uno de los personajes.

Escipión tenía su enorme hacha desenvainada y miraba paciente al cielo. Glornik miró al cielo, y vio un pequeño haz de luz, que poco a poco, se ensanchaba hacia ellos..
Escipión partió la enorme bola de fuego que provenía del cielo por la mitad con su hacha. Evidentemente era mágica, y Glornik no daba crédito a la valía del ser humano.
Volvió a mirar al cielo, y entonces lo vio.
No era exageradamente grande. Glornik había luchado con algunos mayores, pero se veía a la lejanía que era fuerte, y muy poderoso. Sus alas eran enormes, y, al igual que toda su piel, eran rojas y con la piel visiblemente muy gruesa. Sus piernas eran gruesas y seguras, incluso allí en las alturas. Sus brazos eran largos y poderoso, y terminaban en cuatro largas y enormes garras.
Y su rasgo mas notable era el noble cráneo. Dos cuernos lo coronaban como un dragón mayor, es decir, un antiguo dragón que había estado presente en las batallas de las especies, siglos atrás, cuando los dragones aún nacían con cuernos en la cabeza. Su hocico era grande y amplio y Glornik habría jurado que formaba una irónica sonrisa.
Les había tocado un graciosote, pensó.
Una nueva bola de fuego impactó a pocos metros de Glornik y Suerte, y al ver esto, Glornik también desenvainó a Colmillo.
Suerte desenfundó sus pistolas, pero Glornik se lo impidió y señaló con la cabeza a Landariel. Suerte comprendió enseguida, y tras susurrarle algo al oído, cogió su caballo y montó.
Antes de empezar a cabalgar, Glornik le gritó mientras corría:
-Procura que a ti tampoco te ocurra nada.

De repente el dragón se precipitó al suelo, hacia Escipión, que le esperaba con el hacha en las manos. Glornik conocía la fuerza y el impulso de las alas de los dragones, e hizo lo que creyó más oportuno.
Le lanzó a colmillo.
Su temor al hacerlo era que descubriesen su fuerza, pero nadie lo advirtió.
Desgraciadamente el dragón era muy ágil, y aunque no logró darle, si consiguió que se detuviera en el aire, y bajase lentamente al suelo a mas de ochenta metros de Escipión y Glornik.
Suerte alcanzó a Colmillo antes de que cayese al suelo gracias a su caballo, y se la lanzó a Glornik, antes de volver con el alejado grupo de humanos.
-Paladín, deberíais marcharos. Esto no es un simple hombre lobo. Ni siquiera es como ese enorme hombre lobo del que se habla en vuestra leyenda-El recuerdo de Kaleb siempre le dolía sumamente a Glornik-Estos es un dragón, y estas criaturas matan con sólo tocarte. Os ordeno que os marchéis.
-Si sobrevivís a este enfrentamiento, invitadme a una cerveza-Dijo Glornik con un aire de diversión que Escipión solo pudo tachar de locura, tras ver que este se lanzaba de cara al dragón con su transparente espada en ristre.
Glornik no pensaba mientras corría en otra cosa que en dar algo de tiempo a Escipión a marcharse, aunque en el fondo sabía que si no acababan con el dragón, no se marcharía.
Lo que no pudo prever fue el comportamiento de la criatura.
El enorme animal empezó a correr a cuatro patas, y Glornik creyó oir:
“Maldito seas saco de carne humana”
Se sintió algo aturdido al imaginar en la idea de que el dragón pudiese pronunciar alguna palabra, y siguió corriendo, pero el dragón ya no era alcanzable.
Había cambiado de trayectoria y se dirigía directamente a Escipión. Este, por su parte esperó a tenerlo a pocos metros, y, cuando creyó oportuno levantó su hacha y echó a correr, saltando al dragón usando el hacha como pértiga. Al caer corrió a la posición de Glornik.
-De acuerdo, no me veo capaz. Hagámoslo a tu manera.
-Está bien. Colocaros a mi lado, y pase lo que pase, cuando llegue, coged vuestro caballo y llevad a la mujer rubia y a la princesa al fuerte y protegeos. Ahora enfundad el hacha.
-Escipión se mostró reticente con guardar su arma, pero veía en el paladín una gran determinación. El dragón les miraba fijamente a unos cuarenta metros.
De pronto echó a correr.
-Aguantad-Pronunció Glornik.
El dragón se acercaba.
-Aguantad...-Glornik puso una mano sobre el hombro de Escipión.
El dragón estaba a unos escasos diez metros.
Y al llegar, Landariel gritó, aterrorizada.
Glornik empujó a Escipión a un lado y saltó en el aire, conocedor de que el dragón querría sangre por su afrenta con la espada.
Al empalar a Glornik en sus cuernos, siguió corriendo y corriendo, hasta que levantó el vuelo y se perdió en la lejanía, dejando a Suerte pálida, y a Landariel llorando

martes, 21 de diciembre de 2010

El beso (Versia)

Hoy, al haberse terminado el instituto, he tenido tiempo de pensar e imaginar, ahi va uno de los fragmentos de Versia que me he imaginado:
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Glornik corría.
Corría desesperadamente. Cravos era mas rápido que él, claro. Los vampiros eran, en todos los sentidos, mas avanzados que los hombres lobo, excepto en su ferocidad. Aún asi, demasiadas veces había visto Glornik ver a un solo vampiro acabar con regimientos enteros de hombres lobo.
Sus patas, heridas por la anterior batalla, se ensañaban con él, provocándole un inmesurable dolor.´
Aún asi, Glornik corría tras Cravos, por Landariel, pues el maldito chupasangres la había raptado.
Ahora, Glornik aceleraba el paso, y aúllaba, gritaba, rugía y golpeaba los árboles para darse impulso.
Landariel le llamaba, delante suya. Y lloraba.
Hasta que Glornik pudo oír, finalmente el sonido de una cascada.
Al llegar al final del bosque, que terminaba en un precipicio, desde donde caía una cascada de agua cristalina a un valle enormey oscuro, Glornik vio a Cravos sostener a Landariel del cuello sobre el abismo. Estaba jadeando, de miedo. Y Glornik supo que conocía de su pasado.
-Alimaña de la naturaleza, arrodillate o la dejo caer-Dijo de pronto el vampiro.
Glornik soltó un soplido gracioso. De todos era conocido el orgullo de los hombres lobo. Y dio un paso al frente.
Cravos abrió la mano y dejó caer a Landariel.
El grito desesperado de Glornik dejó ver una sonrisa en la boca de Cravos, tras sostener a Landariel con su fuerza ántinatural con la otra mano.
-Te repito, arrodillate.
-Glornik analizó la situación, y decidió que su orgullo estaba por encima de todo.
Glornik, el hombre lobo, se arrodilló. Lo hizo lenta y pausadamente, como quien descarga un enorme peso.
Y en cuanto el vampiro dejó a Landariel en el aire sobre, Glornik arañó el suelo, rugió escandalosamente y saltó sobre Cravos.
Lo sucedido a continuación fue una mezcla de suerte y destino.
Saltó sobre el vampiro, lanzándolo, junto a él mismo, al abismo. Landariel cayó al instante al borde del precipicio, y gritó en busca de su amado paladín.
Por su parte Glornik, mientras caía junto a Cravos, le dijo, sonriendo encima de él:
-Has sido el primero, y el último que me ha visto arrodillado, rata con alas.
Y aprovechando el cuerpo del vampiro, en el aire, Glornik se dio el impulso suficiente solo para volver a ver a Landariel, lo cual fue lo que él quería.
Echo esto, Glornik se resignó a morir, habiendose cobrado la vida de un vampiro, aunque joven.
Pero no quiso el destino que fuese asi.
Landariel, viendo la táctica del hombre lobo, concentró todo su poder en el agua de la cascada.
Y de esta apareció una plataforma, bastante quebradiza, que recogió al hombre lobo.
-Salta ahora!-Ordenó Landariel haciendo acopio de sus últimas energias.
Glornik flexionó sus piernas todo y cuanto pudo, y saltó, elevándose por encima de Landariel, cayendo sobre un matorral, ya desfallecido por el inmenso dolor de sus piernas.
Landariel olvidó de pronto el conjuro del agua, y se acercó, temerosa de que estuviese muerto, a Glornik.
Al llegar a la distancia de dos metros, el hombre lobo saltó sobre ella, y al llegar al suelo, volvió a su bella forma humana.
Quedaronse ambos cara a cara, a centímetros de distancia. Glornik comprendió que Landariel era mucho mas que una humana. Era su humana. Sus ojos representaban sus brújulas, ya que los seguía ciegamente. Sus labios eran la voz de la razón, y su tacto era siempre la mejor medicina.
Glornik comprendió entonces que por mucho que lo negase y por mucho que la misma naturaleza lo prohibiese, empezaba a admitir que sentía algo por una humana.
-Dime, poderoso paladín, tardarás mucho en levantarte?
-Glornik miró curioso a Landariel, La miró a los ojos,  y sonrió. Dijo lo primero que se le vino a la cabeza:
-Tanto como puedas aguantar sin respiración.
-Y besó a Landariel de la forma mas suave que jamás había logrado advertir en sus labios. Lo hizo tierna y dulcemente, como besando a una rosa. Y su corazón casi desborda de alegría al ver que por primera vez, Landariel casi muere ahogada...

martes, 14 de diciembre de 2010

El miedo de Glornik

Antes que nada aclarar que estos últimos días estaré muy ocupado, intentaré entrar tanto como pueda.
También decir que estos fragmentos que subo no tiene porque estar en la novela que estoy escribiendo, si no que son un esbozo de lo que en un momento u otro ocurrirá.
Siento no poder pasarme pos vuestros blogs como antes, pero deveras que estoy echo polvo.
Volveré pronto.
Palabra.
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Glornik se levantó del frío suelo, hasta llegar al límite que las cadenas le permitían.
Para mayor crueldad, las cadenas se habían clavado mediante u agujero y un candado a las muñecas de Glornik, para mantenerlo bien sujeto al suelo.
Su espalda, mutilada a causa de los hachazos brutales que la habían propinado instantes antes, conocedores de que las armas normales no acabarían jamás con su vida, el charco de sangre a su alrededor era solo una muestra de su humillación.
Apresado y torturado por su propia gente, aunque todos sabían a ciencia cierta que eso no habría mellado su corazón, Kuolfra tenía preparada otra sorpresa.
El sol iluminó sus ojos, su hocico, ensangrentado, olió de repente el aroma que tantas veces había deseado, y ahora temía....
Landariel.
Entraron al patio un regimiento de hombres lobo con armaduras espectacularmente engalanadas. A la cabeza, Kuolfra con la cabeza alta, mirando fijamente a Glornik, al final de la comitiva iba Landariel esposada, lloraba y miraba al suelo.
Glornik se levantó un poco mas, sintiendo un dolor espeluznante en las muñecas, y gimió de dolor y rabia, gimió de impotencia.
Pese a ser de día i estar el sol en su punto mas alto, la sombra se cernía sobre Glornik y Landariel.
Landariel con el temor de perder a Glornik.
Glornik, con el terror de saber que le esperaba a Landariel.
Ató Kuolfra a la princesa en el centro del patio, y le propinó una sonrisa a Glornik que ardió en su corazón como azufre.
Al terminar de asegurar la cadena alrededor de sus muñecas, salió del patio, y mandó cerrar todas los portones.
-Glornik...-La voz de Landariel sonó como el sonido del cristal resquebrajándose poco a poco.
Mas Glornik no hablaba.
-He de agradecerte que volvieses a por mi...después de todo lo que te hice.
-Silencio era la respuesta del hombre lobo.
-Y, decirte, que eres el ser mas maravilloso que tendré el placer de conocer. Tus gestos, tu mirada...todo lo que en mi penetra y se queda dentro es parte de ti. Y aunque se que sientes lo mismo, aunque lo niegues...Te amo...
-Landariel...creeme...el final que te espera no es agradable, disfruta tus últimos segundos de vida.
-Solo lograría hacerlo, si estuvieses conmigo, a mi lado, como otras tantas veces.
-De repente, como el amanecer del juicio final, o el comienzo de un cataclismo, un portón enorme se abrió, seguido de aullidos de hombres lobo y gritos arrancados del mismo corazón de Glornik.
Landariel tardó en asimilar lo ocurrido.
De la bruma que salía del interior de los portones no aparecía un gran monstruo para proceder a su ejecución.
Apareció una figura humana.
Aun asi, Glornik se volvió loco, se agitó de un lado a otro, no dejaba de gritar, y Landariel no conseguía entender nada.
De repente, todo quedó claro.
El humano miró a Glornik y sonrió. Y Landariel contempló sendos colmillos hambrientos de sangre.
Kuolfra había decidido no matar a Landariel, si no convertirla en una vampira.
Algo que Glornik no podría aguantar.
Paso tras paso el vampiro iba acercándose a Landariel.
Y con cada paso, Glornik se volvía mas loco y se producía a sí mismo mas dolor.
Al llegar a Landariel, la cogió por el cuello, y la observó, cogió con dos dedos una de las cadenas y la rompió, y hizo lo msimo con la otra.
Y la llevó ante Glornik, a la distancia justa para que no llegara a alcanzarle.
El hombre lobo era todo nervio, no dejaba de tirar de las muñecas, desgarrándose la piel y mirando fijamente a los ojos del vampiro.
-Disfruta del espectáculo, chucho-Escupió el ser que sostenía a Landariel.
Y quizás movido por pánico o por la locura, Glornik tiró con furia y rabia de la muñeca izquiera, ocasionando que se romipiese, atravesando literalmente su antebrazo, y con la poca fuerza que tenía en ese brazo, cogió la cadena restante y tiró de ella, lo suficientemente fuerte como para romperla, al terminar su liberación, solo pudo murmurar entre lágrimas:
-Landariel....

sábado, 11 de diciembre de 2010

Glornik y Landariel

Aunque muchos no entendáis este fragmento, lo podréis deducir si leeis los restantes fragmentos.
Solamente deciros que en el mundo de Versia la unión de un hombre lobo y una humana es acto casi de sacrilegio.

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Glornik se vio rodeado casi al instante de decenas, quizás cientos de humanos, con armas de plata, tanto cortantes como arrojadizas. Todos ellos con el asco y el miedo tatuado en la cara.
Glornik, ya transformado miró directamente a Landariel, al otro lado del muro de soldados. La vio espectante, mirándola fijamente.
Y vio lo que mas temía, vio miedo, y asco, junto con esa mirada tan tierna que siempre la acompañaba. Todo ello provocó en Glornik un estado de soledad que nunca jamás había llegado a sentir el pequeño hombre lobo, pues ante su situación, el hombre lobo se empequeñeció al tamaño de un niño.
Glornik simplemente amaba a Landariel por su forma de aliviarle las heridas de su vida, de su pasado, de su ser y de sus entrañas. La forma en que limpiaba sus pensamientos. La mirada con la que nadie le había mirado hasta que ella lo hizo por primera vez, como una amiga.
Amigos...Glornik nunca los había tenido de forma tan profunda.
-Caballero Glornik-El rey de Ephilium, Rergnak, seguía con sus modales, tan cortés como siempre, tras su ejército- os pido que abandonéis los muros de mi ciudad. Habéis servido con excelente servicio a la corona, pero la presencia de hombres lobo en mis muros es no grata, y mas, vistos los acontecimientos.
-Glornik solamente pudo escupir. Tras salvar la vida a todos los humanos allí presentes, ahora le daban la espalda. Solamente siguió mirando a Landariel. Todos lo hicieron.
-Y tu...¿que harás?-La voz de Glornik delató su condición triste y desesperada, incluso para un hombre lobo.
Landariel miró a Glornik, se echó a llorar. Sus pensamientos eran solamente de cariño, afecto, ternura y amor para con el humano que era Glornik. Pero el hombre lobo que tenía delante era agua de otro botijo. No podía creer que el tierno humano que tantas veces le había acariciado, que cada noche con frío la había arropado, que tantas veces había desnudado su alma, fuese ahora esa alimaña, perteneciente a la raza que había terminado por completo con su pueblo.
-Si, princesa, que haréis?-La voz de Rergnak era de tranquilidad, aunque estúpido y narcisista, el rey humano era inteligente, y conocía el corazón de los humanos de sangre noble.
-Yo...-Miró a Glornik, y absorbió sus lágrimas con fingida dignidad-Glornik, nunca supe de tu condición. De haberlo sabido nunca habría aceptado viajar contigo, e incluso habría intentado acabar con tu vida -hasta al mismo Glornik le dolieron esas palabras- ahora las cosas son distintas desde el día en que abandonamos Crisoloro. Aquí tengo refugio y un poder real. Desde aquí puedo salvar Versia. Pero no puedes quedarte, y ni puedo, ni quiero ir contigo- Landariel rompió a llorar por dentro, por mentir de semejante manera.
-Es decir, que me apartáis de vuestro lado-Glornik se levantó poco a poco, cansado, mientras volvía a ver a Landariel como todo el mundo siempre la había visto, una princesa- solamente por mi naturaleza física.
Dicho esto, Glornik hizo una reverencia burlesca, miró fijamente a Landariel y de un salto cayó justo delante de ella, para después saltar lejos, saliendo, de los muros de la ciudad, pero no sin antes decirle:
-Los humanos suelen matarnos clavándonos espadas de plata en el corazón. Tu no eres diferente, el mío, lo has traspasado.
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Además quería agradeceros todos los ánimos y opinios que recibo, son muy importantes ya que Versia estaba en un punto muerto y me habéis echo entrar tantas ganas de escribirlo que en mi mente ya lo tengo totalmente compuesto. Gracias lectores :)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Fragmento de Versia

Me gustaría mostraros hoy, y en el futuro, algunos fragmentos de Versia, la novela que trato de escribir.
Me gustaría saber vuestras opiniones y si os gusta, en el menú veréis el comienzo.

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Y abrió los ojos lentamente, notando las bolas de fuego caer a su alrededor. Sus piernas, sus brazos, nada respondía a su voluntad, el suelo donde yacía Glornik se había convertido en su tumba, nada podría moverlo de ahí. De repente las ascuas de la lluvia de fuego dejaron de chamuscar su pelaje, el viento dejó de azotar su cuerpo, y entonces, como siempre ha sido, y siempre sería, lo vio. Vio a sol y luna juntos, los vio mirarlo fijamente, con amor, con pasión, con un fuego que sofocaba el sol de la montaña de fuego encima de ellos, vio la piel echa de besos, y vio los labios hechos de oro rojo, que se abrían como aquella vez cuando acabaron con Kaleb, vio como su sonrisa curaba parte de las quemaduras de su cuello, y como sus lágrimas, tapaban las heridas de su pecho, vio como la rodeaba un aura que hacía rebotar las mas grandes bolas de fuego, se preguntó Glornik, si sería amor. Se arrodilló Landariel a su lado, aún llorando, aún acariciando su castigado cuerpo, y le miró fijamente.
Y sonrió
Sonrió como nunca lo había echo, sonrió de felicidad, sonrió por compartir esos momentos con el ser al que amaba, el ser que le había demostrado que la amaba a pesar de todos sus defectos, y a pesar de la lucha que se batallaba en su corazón y, lentamente, Glornik, con todos sus músculos en tensión, sin apartar la mirada de los ojos de Landariel, levantó poco a poco su cintura, hasta llegar a la altura de Landariel, levantó la castigada mano hasta acariciar su cara, y en ese mismo instante, cambió de nuevo a humano, y, ante la expectante mirada de hombres lobo y humanos, se besaron, lenta, amorosa y apasionadamente, sintiendo que en pocos segundos el escudo de Landariel se desmoronaría y un lluvia de fuego los fundiría juntos, pero juntos, por siempre

viernes, 19 de noviembre de 2010

Versia-6 y último fragmento

Posiblement este sea el último fragmento de Versia que vuelgue, asi que os pido a los que la hayais leido que me deis vuestra crítica, y a aquellos que lo han echo, os propongo que leeais Versia en el tablón de entradas mas leídas ya que si es el primero debe de ser por alguna razón:

Gracias de antemano

La competición siguió adelante con lo previsto, yo con mi experiencia llegué fácilmente a la final, mientras que era mas que conocido que Kuolfra había comprado a mas de un contrincante.
En esa batalla debía controlar mis fuerzas, Thankuol era un líder que por encima de todo, amaba a su hijo. En la batalla, di una soberana paliza a su hijo, hasta al punto que se quedó en el suelo, y cuando celebré la victoria, cuando me giré hacía el público, Kuolfra se colocó justo detrás de mi, y me clavó hasta el último de los cuernos que de su cuerpo pudieron salir, pero sin dar tiempo a inyectarme veneno, pues me gire, y con las manos juntas, le rompí la mayoría de ellos. Lo que no supe en ese momento es que esos aguijones eran los huesos de Kuolfra, y Thankuol saltó a la arena.
No os imagináis como es esa criatura, me ha de doblar a mi en tamaño y cuenta con cuatro brazos, y creedme, es imbatible entre los hombres lobo.
Me señaló con el dedo, una deshonra enorme entre los hombre lobo y puso precio a mi cabeza si no salía ahora mismo de la ciudad.
Y así tuve que hacerlo, herido de gravedad, bajo una injusticia enorme, abandoné a todos mis guerreros, mis amigos, mis padres, y marché a empezar de nuevo.
-Y ahora Kuolfra quiere venganza-Comentó Travius.
-No lo creo, es mas, lo dudo en gran medida, los hombres lobo nos regeneramos bastante rápido, y en dos semanas tendría los huesos recompuestos, pero fue el peligro de haber matado a su hijo lo que enfureció a Thankuol, con eso Kuolfra estaría satisfecho, ahora debe de querer probar que es mas poderoso que yo.
-Lo será?
-Cuando me fui de Lunaterra, Kuolfra era muy joven, y han pasado muchos años desde aquello, no me preguntéis cuantos ni mi edad, pero si, es muy posible que Kuolfra sea tan fuerte como su padre.
-Y cual es tu plan?
-Enfrentarme a Kuolfra en combate singular, vencerle y entonces vosotros deberéis hacer el resto mientras me curo de la batalla, además estoy casi seguro que algunos soldados no me atacarán, fui un buen jefe militar.
-Un silencio de recuerdos inundó el salón del trono, en dos días una inundación de sangrientos hombres lobo destruiría la bella Crisoloro, y todo por culpa de Glornik, un mazo impactó contra su corazón, un mazo llamado culpa.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Versia-5

Antes que nada quería aclarar que no voy a subir toda la novela, solo el comienzo para que me digáis vuestra opinión, si le añadiriars algo, le quitariais tal, el ritmo es lento, algo, cualquier crítica es valorada.

La sala del trono era amplia, constaba de dos grandes vidrieras religiosas que simbolizaban a Solit creando Versia, y otra en la pared opuesta, donde era simbolizado como un fuerte guerrero humano, con capa roja y coraza de guerra. Tenía ocho pilares que creaban un pasillo imaginario hacia el trono donde solía sentarse para profesar audiencias Travius, al final, se encontraba el trono, y detrás, un gran escudo de armas, a su lado, otro trono, para Landariel, echo de plata, a diferencia que el de Travius, que era de oro. Una alfombra roja recorría todo el pasillo de pilares, y un paladín estaba posicionado normalmente entre pilar y pilar, en este momento, no había nadie excepto los dos visitantes que entraban.
-Quizás nunca os he contado nada de mi pasado, en forma de mala educación, pero no es como pensáis.
-Glornik, quiero que sepas antes que nada, que no estoy ni mucho menos enfadado contigo, es solo que...bueno, aunque no este enfadado no es fácil asimilar todo esto, de no ser por ti, Crisoloro hubiese caído hace ya mucho tiempo.
-Gracias mi rey-Colocó el trono de Plata de espalda a la entrada, justo enfrente de el de oro, donde se sentó Travius-Lo que voy a contaros es el motivo de mi huída, veréis mi rey-Tomó aire-Yo, en Lunaterra era el líder militar del ejército de hombres lobo, solo estaba sobre mi dos de ellos, Thankuol, rey y líder de toda nuestra inmensa manada, y su hijo, Kuolfra. Yo me había ganado el respeto de mi rey ganando batallas contra todos los poderes que nos habían planteado alguna amenaza, ogros, gigantes, incluso varios señores de la guerra, todo tipo de poderosas criaturas legendarias, pero era bien sabido en todo el reino que su hijo, era un envidioso hijo de perra, y no concebía la idea de no ser el preferido de su padre.
-En los ojos de Glornik, brotaron dos lágrimas, no de tristeza, si no de rabia, el mismo Travius le puso una mano en el hombro.
-Así que un día Kuolfra organizó una competición para descubrir al mas fuerte de entre los aspirantes, evidentemente los miembros militares estábamos obligados a asistir. Otra cosa que quizás debéis saber, mi rey, es que un dato oculto de los hombres lobo es que algunos tenemos un don, un poder, llamadlo como queráis.
Kuolfra tenía el poder de que de su cuerpo sobresaliesen a voluntad decenas o cientos de aguijones, de una dureza comparable a la del marfil, e incluso dentro de estos cuernos o aguijones, se inyectaba un veneno que dependiendo de la cantidad, podría matar o no a un hombre lobo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Versia-4

-Podemos hacerlo fácil, o podemos hacerlo fácil y rápido, la diferencia es tu muerte, o que te encierren en un calabozo hasta que Thankuol venga a recogerte cuando ataque la ciudad.
-Con una mirada de miedo y furia, el salvaje y ahogado hombre lobo contestó:
-Me llamo Marius, me enviaron para traer este mensaje y volver-Miró a los soldados relamiéndose los labios con la sucia lenga, dando a entender que no pudo evitar matar a unos cuantos humanos.
-Que es eso que Thankuol quiere atacar una capital humana?
-Una risotada salió de la gruesa garganta del esclavo-No es Thankuol quién quiere destruir esta capital, es Kuolfra, y adivina por que tu viejo amigo querrá destruir esta ciudad hasta los cimientos.
-Yo-Respondió rápidamente Glornik, enseñando los dientes.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Versia-3

Era una mañana como cualquier otra, Glornik se levantaba de su cama en la posada “El jabalí dorado”. Se duchó bajó agua muy, muy fría, su temperatura corporal nunca descendía de los 39º. Más de una vez, al llegar a la posada de defender la ciudad se había dado una ducha y había evaporado el agua.
Esa mañana, el sol estaba franqueado por dos nubes, una blanca, y una negra. En Mundoterra la religión veneraba a un dios llamado Solit.
Se decía, que Solit era un planeta, el primero de todos, y que harto de estar solo durante eones, tal era su poder que creó mas mundos, muchos mas, pero que al conocerlos a todos a fondo, se quedó con Versia, el mundo de los cuatro territorios conocidos como Mundoterra, Lunaterra, Ephilium y las tierras salvajes.
En Mundoterra reinaba con democracia y justicia el rey Travius, en Lunaterra se desconocía excepto para los hombres lobo el nombre de su líder, en Ephilium reinaba Rergnak, gran amigo de Travius, unidos por su raza de humanos, pero separados por su religión, y las tierras salvajes era un territorio inhóspito, que nadie podría describir ya que nadie ha vuelto nunca de allí.
Glornik no creía en nada, nunca había creído en nada, las cosas ya eran muy complicadas y la magia era muy poderosa ya de por sí sola sin tener en cuenta que haya entes mas poderosos que los mismos magos y hechiceros de Versia.
Bajó al comedor donde el menú de hoy para desayunar trataba de cordero, Glornik paga un suplemento altísimo extra para que hiciese cada mañana una pieza de carne, y que cualquier huésped de la posada pudiese comer de él, a cambio, siempre tendría para desayunar carne bien echa.
Se tomó varios vasos de agua y dos platos exageradamente grandes de cordero ante la atónita mirada de los huéspedes nuevos, los viejos o permanentes en cambio, ni se inmutaban. Lo único que pensaban era que el caballero de los ojos profundos era muy generoso, y que gozaba de un gran apetito.
Cuando hubo terminado se aventuró al castillo de Travius, como cada mañana después de una batalla este querría agradecérselo. El dinero que el rey se ahorraba de tener que pagar a miles y miles de soldados le venía muy bien a la ciudad, y un diez por ciento se lo llevaba Glornik, eso fue estipulado por el rey, no por el paladín.

martes, 2 de noviembre de 2010

Versia-2

Un humano, convertido en bestia, su cara era una fiera, aunque extraordinariamente bella cara de un lobo, un hocico sobresalía del lugar donde antes había una nariz, totalmente rodeado de pelo, todos los músculos estaban, aunque recubiertos de pelo, a plena vista para mostrar que eran fuertes y que estaban desarrollados casi al extremo, la espalda se le movía de arriba abajo mientras se mantenía a cuatro patas, y sus manos arañaban la arena.
De pronto atravesó limpiamente, matándolos casi al instante a un grupo de soldados aterrorizados mientras avanzaba rápidamente hacía su objetivo. El cañón se desmoronó y calló colina abajo cuando el hombre lobo cortó con sus zarpas las cuerdas que lo mantenían atado a la base de madera, provocó graves bajas en el ejército invasor y casi todas las armas de guerra quedaron convertidas en escombros. Lo que todos los paladines habían estado esperando ya había pasado, presas del pánico el enemigo que rodeaba a los paladines cayó sin remedio bajo los escudos y espadas sagradas, en pocos minutos, solo quedaban en la colina un hombre lobo, y el mismo señor de la guerra.
-No lo hagas perro –Contestó furioso este mientras desenvainaba la espada-Soy mucho mejor con la espada que tu con tus garras.
-No acabó de decir su frase, su cabeza rodaba hacia Travius, que le miraba fijamente, y volvía a hacer sonar su cuerno. En el acto, todos los paladines se disponían a rezar, ojos en el suelo, espada clavada en la tierra formando una cruz, aunque todos sabían que era meramente para darle tiempo al hombre lobo para coger sus cosas y correr hacia la ciudad para vestirse y esconderse.
Esa, era la diferencia que marcaba Glornik.
Era un hombre lobo, de las tierras altas, también llamadas Lunaterra. Nadie conocía la identidad del hombre lobo, era un acuerdo al que habían llegado Glornik y Travius, al principio se mostró desconfiado y recelaba, ahora, trataba a Glornik casi como a un hijo. Era invitado a toda clase de celebraciones, ceremonias y citas, ya que hasta Glornik sabía que la paz que reinaba en Crisoloro era gracias a sus habilidades como luchador canino. Había llegado a la ciudad haría unos cuatro años, Glornik no explicó a su llegada gran cosa de su pasado, y hasta la fecha no había nueva información a la vista, lo único que Travius sabía era que venía de las tierras altas y que había renegado de sus deberes como general del ejército de los hombres lobo, que su nombre era Glornik y nada mas.
Travius sabía de sobra que los hombres lobo no podían amar humanos, aunque no era demostrable nunca jamás había ocurrido, pero hasta el rey tenía una preocupación, y era que su hija, Landariel, gozaba merecidamente de la fama de la mujer mas bella de todo Mundoterra, hasta el punto que la mayoría de los señores de la guerra que intentaban sitiar la ciudad venían buscándola a ella.
Era una chica vivaz, alegre, perspicaz y quizás algo extraña, al ser un tesoro tan codiciado por todos, el rey le dijo a si hija que se podía casar con quién quisiese, pero que lo hiciese por amor, ya que era seguro que el pretendiente se enamoraría perdidamente de la princesa nada mas ser vista.
Landariel y Glornik rara vez habían hablado, pero era palpable para el rey que la respiración del paladín aumentaba de ritmo cuando la veía, como si tratase de frenar un instinto animal.
Esa era la vida de Glornik allá en Crisoloro, era un guerrero, desertor de su patria por algún motivo que nadie conocía, era el mas leal vasallo del rey, y el mejor luchador en secreto de todo Mundoterra.

Hasta un día.

sábado, 30 de octubre de 2010

Versia

Saludos!
En esta entrada, y en posteriores, voy a postear lo que denomino una novela, echa por mi, su nombre, Versia, es propia debido a que es el mismo nombre del mundo del que se habla.
Asi pues, iré posteando poco a poco fragmentos de esta historia, deseoso de conocer vuestras opiniones.

Primer fragmento:

La lluvia caía intensamente. Los paladines estaban expectantes ante tanta batalla, se miraban con miedo, tal vez con la esperanza de que el compañero que tenían al lado les dijese que seguro que saldría vivo de esta batalla, pero todos sabían que no era así. Nunca estaban seguros de quienes volvían y quienes se quedaban en esas tierras.
La lluvia dotaba al ejército de humanos vestidos con armaduras de acero un aspecto brillante que no mermaba la decisión del enormemente superior numéricamente que se les erigía delante de ellos. Días antes un mensajero, como tantos otros atrás, le rogó al rey Travius, rey de todo el territorio de Mundoterra, el mayor de los cuatro, que se dispusiese a la rendición, o que se resignase a morir a manos de otro codicioso señor de la guerra, Travius olvidó rápidamente su nombre.
Era de noche, delante de las murallas de Crisoloro, la capital de Mundoterra, esas grandes murallas que nunca ningún enemigo había llegado siquiera a tocar. La ciudad contaba con un minúsculo ejército de mil guerreros, pero con la diferencia de que se trataban de paladines. Poderosos guerreros vestidos con pesadas armaduras casi impenetrables, que habían sufrido durante años de infancia i adolescencia un riguroso entrenamiento y gran sufrimiento físico, eran pocos los que llegaban a entrar en sus filas, y menos los que morían en la batalla, por mucha que fuese la superioridad numérica.
-Ey Erik, quién crees que la palmará esta noche?-Preguntó con un gracioso tono de broma uno de ellos detrás de Glornik.
-Yo, con que tu madre me prometa que esta noche me volverá a recibir entre sus sábanas, me mantendré vivo por ella.
-Las risas de un pequeño grupo de paladines aliviaron un tanto el ambiente. Glornik, un paladín del que nadie sabia absolutamente nada, simplemente llegó un día, y hizo las pruebas para entrar a ser paladín, y fue el único de su grupo que lo consiguió pese a no haber sufrido el entrenamiento de los demás, tenía el pelo corto, aunque el casco de la armadura se lo tapaba. Unos rasgos definidos en su cara, tales como unos ojos con grandes pestañas, grandes pupilas y una nariz muy recta, adornaba su cara además con un bigote que se le juntaba con una perilla, rodeando por tanto por todos lados sus labios. Era de los más altos de los paladines, debía medir alrededor de un metro noventa, y su cuerpo era todo músculo, sin ápice de grasa, sin embargo era de los mas bien definidos de los paladines, no era una montaña de músculos, simplemente tenía un cuerpo estructuralmente perfecto, y con una fuerza muy, muy superior a lo que cabría esperar de alguien así. Era muy reservado y solo se le veía hablando con Travius en las ceremonias de victoria de los paladines.