martes, 18 de octubre de 2016

Creo en la pobreza de quererte


Creo en la pobreza de quererte,
porque por mucho que sea, va a ser poco;
creo en aquello que me dijiste, es perenne:
si me doy por vencido, no me conozco.

Y añadir la palabra falta a tu nombre no es casualidad,
ni necesidad, ni capricho,
que es vida, que es hablar de cómo te va;
que pese a los muros, sigo siendo ese hijo.

Porque veo tu sito vacío,
y no es ese el que me molesta, que hay en mi llanuras,
y si hoy soy lo que te prometí en hastío
es porque me he llenado con promesas y quemaduras.

¡Que te exijo que no te vayas joder!

Que creo necesitarte y va más allá,
eres recuerdo y peor aún, eres ausencia,
porque faltas si miro y no estás,
faltas si te sueño, y mi corazón no despierta.

Y te quiero como latido, que mientras viva no faltes,
que seas barco, carro y vela,
a veces leo, y creo oírte susurrarme...

Creo en la pobreza de quererte,
porque tanto ha pasado y no te has ido,
porque aquí sigues, y seguirás por siempre,
porque he crecido, y sigo siendo un niño.