lunes, 27 de abril de 2015

Parsimonia en el eco


Puedo desnudar un alma que acontece un sin saber,
puedo, porque me pertenece;
hay una razón por cada estrella que miro
por la que luchar en silencio y no permitirlo caer.

Que hay una letra que se me atasca
cuál manera de ahogar un respirar tranquilo;
hay ganas de correr
y no llegar a pensar en nada, ser nada en un suspiro.

Que oigo murmuros en un cielo ausente de luz,
preguntas sin saber ni conocer.
Que recuerdo y repito que no sé amar de otra manera,
que soy amor enseñado a no dar brazo a torcer.

Puedo desnudar pluma con tinta, renegar del callar,
puedo, porque se me espera;
ya que hay en mi un vibrar de un reino perdido
esperando sin esperar, la luz de una promesa.

¡Puedo desdeñar un mundo ausente de ello
del calor de una mano que ya no es tu mano!

Pero sin embargo hay en ti una parte de mi
que se niega a volver.

Pues hay una parte de mi ser
que se niega a rendirse,
pues no hay mayor vergüenza
que reconocer la muerte de una estrella sin extinguirse.

jueves, 16 de abril de 2015

Hay en mi algo imborrable


Hay una mancha en mi que lleva tu nombre,
imborrable y eterna, perpetua de ti.

Hay en mi un vacío inmisericorde,
que no se llena si no ve que se acerca un fin.

Hay en mi una rabia contenida que me encoge,
un dolor taciturno que clama por vengar y salir.

¡Hay en mi un saber sin saber que escoge
callar pues no hay mayor dolor que extrañar y fingir!



Que no culpo ni tu libertad ni mi fervor,
que maldigo al todo y a la nada;
porque es silencio lo que se desprende al preguntar
qué ocurrió con aquella insigne mirada.

Que reniego de un mundo efímero y gris,
pues no me maldigo, de nuevo, mas que por lo que se pierde.
Que el mundo nunca verá un lazo sin igual;
perdido está un amor que dejó marca por siempre.

Pues hay en la tierra un lugar destinado a recordarte,
allí donde haya hadas escudriñando, que sea tu nombre su clamor,
pues no hay magia si no es por ti,
pues no hay vida sin ella, ni ruido, ni voz, no color.



Hay una mancha en mi que lleva tu nombre,
una secreta marca que por siempre me lleve.

Hay en mi una manía inmutable de correr,
allí donde aunque haga sol, aún llueve.

Hay en ti un vacío que llenarlo a mi me corresponde,
aunque sea una manía maldita que aún, duele.

lunes, 6 de abril de 2015

La manía de recordar


Bueno, hacía tiempo que no escribía una reflexión, quizás porque no he tenido el tiempo, las ganas, o no vi un tema en el que me apeteciese explayarme.

Por suerte, recientes sucesos, experiencias y vivencias me han permitido trazar una idea, una cuestión que me llega a la mente casi a diario.

Todos hemos oído la frase "Es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber amado", y la aceptamos/acepto como cierta e innegable. Pero, hay, también una víctima callada en ese silencio. Hay un tipo de personas que aunque acepten este dicho como verídico, no les conlleva consuelo alguno.

Hablo, en concreto, de las personas con gran memoria. Las personas que pueden enumerar cientos, miles de momentos en esa dicha. Las personas que, en silencio, se lamentan pues no pueden borrar como la inmensa mayoría todos los gravados en su mente.

Una vez, no hace mucho, tuve la gran fortuna de ver, como hacía tiempo que no lo veía, la rabia del saber, sin saber. De la angustia de la incertidumbre. Del momento exacto en que se nos pierde la mirada cuando no sabemos qué pasó, qué fue lo que nos llevó a separarnos. Vi en aquel brillo, un brillo de luz lacrimosa, la autoría de un dolor inconmensurable...pero, por suerte, pasajero.

Ya tiempo atrás, una de las personas más inteligentes que conozco y con la que puedo hablar de temas bastante interesantes, pasó por algo semejante (Cabe decir que ambos decidimos hablar del mismo tema). Mientras que él/ella me describía su congoja, su dolor, su temor, yo le expresaba con regocijo momentos de alegría y celebración, pero que, en ese momento, dolían como estacas.

Y nos pasó por la mente, como rayo que no cesa, como río que no calla, o como viento que nunca cae, la síntesis de aquello: la memoria.

Hay gente que tiene una memoria prodigiosa, y, por desgracia, ésta no es selectiva. Todo lo que se le introduzca perdurará por siempre en su interior.

Entonces, dijimos, qué pasará con aquel primer beso? Qué pasará con la primera frase de amor verdadero? Dónde se arrojará el primer momento en que se caiga preso de Morfeo en brazos de la persona amada?

La respuesta era que, en el mejor de los casos, dentro, muy dentro. Pero, por desgracia y para mal de los dos interlocutores que allí nos encontramos, el peor de los casos era que volviesen, y que, de manera intrínseca, tomasen asiento en una mente dolida, añadiendo, más si cabe, cuchillos en una madera ya roída.

Nos retamos entonces, ya con varias copas encima, para variar, a rememorar cada momento, Hasta pedimos libreta y boli.

Cuán doloroso fue, pero que placentero a su vez, ver como ambos resucitamos casi todas las situaciones que invocamos.

Pero entonces, la vuelta a casa dejó su huella en el pensamiento, y entonces todo el letargo que vivimos nos atacó como ave rapaz.

¿Era necesario olvidar entonces? Es que quizás, y con dolor al solo pensarlo, ¿debíamos dejar a un lado años de nuestras en donde el sol brilla más en nuestras mentes que en  nuestras mañanas?




Me dispuse entonces a darme cuenta, creo y opino, en que cualquier recuerdo duele en la piel y en el alma, pero aquellos que recuerdan con exacta precisión cada filigrana levantada, aquellos que rememoran cada mirada en silencio, cualquiera que sin quererlo, guarda aún hoy memorias imborrables, ellos son los más precoces ahorcados en lo que al juego de reír por no llorar se refiere.

Fue una semana curiosa en la que, de hecho, me dispuse a hacer una lista insondable de tiempos mejores.

Me faltó papel.

Así pues, y para terminar y no ser pretencioso, quiero concluir en lo bello y dramático que es recordar todo, con lujo de detalles, hasta el más pequeño. Que no hablo solo del amor romántico. Hablo del amor fraternal, del amor por los sueños, del amor, en general.

Que la belleza del amar requiere de un alto precio, que pagamos todos, pero que se nos vuelve a algunos en forma de saludo diario al mirar atrás.

E.M.S.A


sábado, 21 de marzo de 2015

Cuídamela



Si la ves sola, calla, mira y aprende.
Si la ves sonriendo en un mundo triste, calla y espera.

Si la ves pensando, maravíllate, una luz va a nacer,
si la ves que mira al cielo, observa como éste, se recrea.

Si la ves acompañada, no le digas nada, ella es todo,
si la ves andando otros pasos, recuerda: cuídamela.

Si hay un mundo donde mi voz calle y la suya hable, existe,
si hay un mundo donde una mirada de dolor se olvida, demuestra.

Si la ves triste, regalale un ramo de sonrisas en una noche estrellada,
si la ves andando deprisa, apártate, pues de ella es todo lo que se alberga.

Si hay otro que la busca, mira si tiene una mirada limpia,
si es ella quién lo busca, qué tiempos amigos...cuídamela.

Si la ves gritar, calla, escucha, asiente y espera,
si la ves...no me lo digas, pues mi corazón no lo tolera.

Si la ves que te habla de mi, miente, difama, pero no digas la verdad,
si la ves que ella es quién te miente, será que ya no recuerda.

Si ves que mira, ocúltame,
si ves que ve...déjame sufrir, a veces, mi miedo alimenta.

Si la ves que me busca, no me conozcas, ódiame,
si la ves que me encuentra, hazme huir, dónde sea, cuánto sea.

Si la ves que pronuncia mi nombre, no me reconozcas, excúsate,
si oyes su nombre en mi oído, reza por mis lágrimas, reza.

Si sientes que recuerda, háblale, pero rómpele sus pensamientos,
que no sea yo lo que pase por su mente cuando piensa.

Si crees en la efervescencia de mi odio, créelo también de mi amor;
que mi voz calla cuando es mi alma quién se expresa.

Si en tu funesto intento de ayudarme me ves dudar, siéntate,
que escribo mucho más por mi, que por ella.

Si la ves, yo no estaré, 
pero quizás si el yo que una vez fui.
Por eso, si la ves, confíale mis recuerdo, y...sobretodo
cuídamela.







martes, 10 de marzo de 2015

Pensant


He decidit pensar-te, havent-te donat per nua.

He pensat en sentir el que no és sent si no és nu,
perquè no hi ha ser que no siga màgic amb tu,
com una fada que acaba sent princesa adorada,
com una papallona que acaba sent una fada enamorada.

He pensat en dir als mars que m'hi facen, per tu, un llac,
on t'hi veja reflectida a la lluna, nit i dia, on poder sospirar.
He pensat, callat, engolit i dubtós, que em caldrien mil llunes.
unes que mai es gasten de que et mire, unes que, per mirar-te, més duren.

Que no importe la distancia si és el meu alè en dormir, el teu bressol,
que no importe el temps, si, en despertar, se'm baralle a la cara la teua llum i la del sol.
¡Que siga una maleïda tendresa el meu saludar,
així com siga el teu destí el no despedir-te, mai!

He pensat en no pensar-te, que m'hi fa mal i m'hi fa escriure,
que se'm seca la sang en no dormir per no somiar-te.
He pensat que és cruel el món per tenir un mot com el teu nom,
aquell que m'hi fa callar, somriure, callar i res, mort.

Un món màgic diuen,
tan prop, i tan lluny, que m'hi burle.
Que és la teua mà absent un dolor dolç, sucrós;
tant baix he vist el món, que en pensar-te, m'alce i és pitjor.

He pensat, que pensar-te és música, cant.

He pensat que no hi ha ser si no estàs,
així com no hi ha ara un mai, perquè no has estat.
Que li diuen angoixa, i jo li dic enveja,
he pensat, avui, demà,
i cada vegada, que el silenci m'hi deixa.








domingo, 1 de marzo de 2015

Huracánn


Que llegó llevándose consigo mi humanidad,
un viento que destruyó todo lo que hube construido.

Una marejada noche en la que fue la violencia mi eternidad,
un olvido perpetrado ante un odio fundido.

Un sentir que no oye ni mira, que solo siente, si es mi voluntad,
una libreta etérea de lo que en mi mente hubo y ha habido.

Ente social y anímico, muerte de un callar encerrado, libertad,
vida de un dolor ausente hasta anoche, dónde te vi, herido.

Polvo que no cae sino que eleva heridas de un arma de metal,
huracán que todo lo arrasa, que todo lo rompe, esquivo.

Veo cometas en lunas, y en é,l su ojo, el del huracán,
noche estrellada dicen, que no es sino otro cielo infinito.

Que todo se ha llevado, aunque me ocultase, me logró hallar,
y no quedan ganas, ni fuerzas, ni victorias, solo olvido.

Que algunos lo acabaron llamando desastre sin causa ni final,
que yo lo he acabado llamando mi yo rendido.

Un abrazo funesto de lo que antaño, fue si no otra, vanidad,
que llegó, y aunque sea de día, aún no se ha ido.

viernes, 6 de febrero de 2015

Remedios de una enfermedad


Hay una vida secreta en mí,
hay un eco rotundo que solo acontece al morirme,
o al enfermar, delirios de la debilidad en frenesí.

Que te pienso solo, siempre y cuando me duela,
que si soy vigor, lejos está de mi, tu tú,
que si soy pluma rota, mi mente te busca, y no corre, vuela.

Siento que en cada respirar de fiebre noto tu tocar,
y sin embargo que frío me parece, y que bien es mentir,
que no hay peor enfermedad que la de decir sin llegar a hablar.

Que te sigo en mis delirios, que no de locura si no de búsqueda,
¡Soy un enfermo sin cura, porque no hay aflicción sin ti,
y sin embargo, de ti se llena mi mente cuando enferma!

Hay una vida secreta en mi,
una cucharada para sanar, dos para odiar a Cronos,
hay de mi, tanto, como de ti aprendí.

¡Y callan mis dolencias al invadirme con tu sonar!
Que quizás me sienta frío, que soy calor helado,
pero hay un remedio que nunca tendré que tomar.

Así pues, me retiro  a seguir en ensoñaciones,
que te veré al dormir y al despertar, aunque falten estrellas en mi,
porque falta sol en mi día, y faltan lunas en mis noches.