martes, 15 de julio de 2014

Perfidias de soledad (Pluma II)


No hallo, si no pues, voces discrepantes,
en lo que a vuestro timbre se refiere,
en lo que con vuestros ojos mirásteis,
no hallo si no desventura en una noche sin lunas.

Es amarga la condena de la lucha sin armas,
y es así tal, que maldigo cada batala que pierdo,
atesoro aquellas perfidias, guardo cada palabra,
soy soldado que ha perdido espada y yelmo.

No es otra si no vuestra voz la que me reniega,
en mi cabeza me odia, en mi corazón me arropa,
sois voz de vida y muerte, sois fuerza que nunca cesa,
y yo, un ínfimo recuerdo que tomó corona.

No hallo, si no pues, estandarte en esta ya acabada guerra,
y sin embargo, callo, lucho, y siento,
pues soy soldado, que amó, aunque no quisiera,
pues soy soldado que ama, aunque no quiero.


Pluma segunda de Glornik.

miércoles, 9 de julio de 2014

La extinción de una llama.


Se ha apagado ya tu candil, así como tu calor,
no hay dolor, no, si no paz al saber tu tiempo conmigo,
eres vela que se ha apagado, y sin embargo oigo tu corazón.

Eres llama que no veré refulgir en sonrisa traviesa,
eres culpable de querer a una família rota, y sanarla,
eres culpable de haber querido a príncipes y princesas.

Ahora sé que vas a volver a bañar a un rey y a su vástago,
vas a estar bien, los que te quieren te recuerda,
y los que te aman, están ahora a tu lado.

Eres el último eslabón de lo que puedo llamar con anhelo,
ahora te has apagado, habiendome podido despedir noche tras noche,
y has repartido tu calor entre cada uno de tus nietos.

No hay amargura, pues eras dulce en tus confesiones,
no hay sequedad, si no humedad, aunque contenida;
aunque sí hay recuerdos, y algunos temblores.

Cuidamelo allí donde vas, dile que lo echo de menos,
ámalo como me has amado, ámalo cómo nos has enseñado,
tú le has extrañado, y ahora puedes volver a darle un beso.

Se ha apagado ya tu candil, así con ello llega tu paz,
 no es una noche si no llega con ella tu voz y tu abrazo,
ésta es una brecha en el tiempo, en la que tú te vas.



A Maria Magraner.
9/7/2014

Besos y abrazos, como los que te he profesado éstas dos semanas.

E.M.S.A

"Perquè s'ha portat com un home"

I així ho faré...

domingo, 6 de julio de 2014

Cestifeneo y la prisión mágica.


La puerta del improvisado y falso tribunal era tosca y oscura, así como el ambiente húmedo y añejo. A su espalda se hallaban seres de toda clase social, tamaño, grandeza, pasado, presente y futuro. No había distinción en los actos en los que se presume el beneficio de la duda, aunque éste se halle ausente.

Él se encontraba allí, frente a ellos, sobre un pequeño montículo de madera. Sus manos esposadas eran más un símbolo, y sus enormes ojeras eran las auténticas acusadoras, así como los tatuajes salados que caían desde sus párpados hasta su cuello, rebasando las blancas mejillas de su cara.

Las paredes de aquella penitenciaria eran suaves y delgadas. Los que allí moraban no eran asesinos, ni violadores, ni siquiera ladrones, o no en el sentido estricto de la palabra. Allí moraban los traidores, los falsos, los mentirosos, todos aquellos que rompieron, de alguna manera la ilusión, entereza o fe de alguien que en ellos las destinó.

A él sin embargo, le esperaban desde hacía semanas. Su crimen había pasado por los oídos de todas las tierras circundantes, y cuando le vieron, tan delgado y menguado, tan indiferente ante todo, no pudieron creer que aquel fuese el malhechor que había tratado así a una dama.

-¡En pie, en pie!-Bramó sin expresión alguna en su cara el juez designado para aquel caso, un ilustre letrista de canciones de amor conocido por haber escrito cien letras para una sola mujer-Da comienzo el juicio del poeta Cestifeneo, natural de Aligoria del norte.
Los cargos que se le imputan son los de infamia, conspiración, muerte súbita, expropiación y, en última instancia, y más grave cargo, falsedad intrínseca. ¿Cómo os declaráis?

Sin embargo, Cestifeneo, un joven muchacho con el pelo capaz de taparle los ojos se hallaba arrodillado en aquel montículo de funesta madera. Las antorcas iluminaban su sombra y se podía advertir su mirada perdida debajo de su pelo. Sus ojos eran oscuros, vidriosos, y su piel, blanca.

-Acusado, se le ha preguntado por su condición-Inquirió el juez, dando un seco golpe con su mazo.

Al levantar la cabeza, Cestifeneo miró directamente a aquel anciano. Miró sus esposas y, en último lugar, hecho una mirada rápida al tribunal.

-¿De qué me puede servir declararme inocente o culpable cuando he perdido todo aquello que llegó a importarme en un corazón ya harto deshilachado?
-Así pues, ¿Acepto vuestro mandato como culpabilidad?
-Si eso os place, seré culpable de todo lo que me impongáis-Sentenció el joven poeta, mirando el suelo nuevamente, sin tener en cuenta el tétrico murmullo acusador y presuntuoso que levantaron sus palabras a sus espaldas.

Justo cuando iba a dar por finalizado aquel polémico caso, las puertas se abrieron, y de ellas penetró un pequeño ser, un duende, para ser exactos.

-¡No te atrevas a declararte culpable sin contarles los hechos!-Dijo
-Percivan...-La voz de Cestifeneo era triste-Ya lo hemos hablado.
-Sin embargo-Dijo de repente, el juez, admirado ante el descaro del pequeño ser-Yo no he oído los hechos de vuestros labios, joven poeta.

Con resignación, Cestifeneo suspìró:

-Los cargos que me imputáis no son otros que los de haber enamorado a la mujer que amo, y, en el zenit de toda una maraña de amores, luces, emblemas, aromas, caricias y, sobretodo, pura lealtad, la abandonase sin explicaciones. Esa es vuestra propia y única sentencia.

La mia, sin embargo, se remonta a mis antepasados, a lo que hicieron todos y cada uno de ellos. Conocidos poetas que, en secreto, se dedicaron a la misogínia, plasmándola de manera putaresca y con andares de mujeriego a las espaldas de las enamoradas que tanto cariño les profesaba.

¿Y si yo, aunque mi alma se fundiese con la suya, aunque mi corazón fuese la sombra del suyo, me convirtiese así? No, no podría soportar su mirada desengañada.

La amé como solo el fluir del agua puede amar a las gotas que se le unen. La amé tanto que me dolía el tocarla pues sabía que era una caricia de menos que tendria de ella. La amé tanto, que decidí salir de su vida, de manera cortante, para evitar la perfidia de las explicaciones baratas y, entretanto, me fustigué cada noche en mi amarga soledad.

Vos creeis que mis actos vienen denotados por un interés egoísta provocado por la irradiable sordera del cansancio de una mujer, cuando, en efecto, me hubiese cansado de una mujer, pero nunca de tamañan ninfa. No voy a mentir los cargos que se me imputan, pues prefiero exiliarme de todo amor conocido a acabar con la más brillante velas que jamás contemple esta triste tierra.

El silencio se apropió de la sala, al tiempo que Cestifeneo se levantaba a ser encarcelado.

-¡Pero...-Intentó gritar el juez.
-No hay peros que valgan...-Interrumpió secante el poeta-No voy a permitir que mis recuerdos sean bañados con la vileza de la carne o el desasosiego. Vos me encarcelais, mis letras morirán conmigo y mi amada, con el tiempo no recordará mi nombre.
-¿Y es así como de verdad lo queréis?
-Es así, como en verdad me convenzo cada vez que oigo sus llantos en mis oídos.




martes, 24 de junio de 2014

La vela.


Hay una vela que se apaga,
hay un candil que ya no siento.
Hay una vela que me abandona
a reunirse con mi héroe, que no ha vuelto.

Su calor es el de la família que nunca perece,
su color el del marrón otoñan, ahora blanco invernal...
Es una vela que ha brillado siempre,
y ahora se apaga, dejando frío en un mundo de cristal.

¡Qué no hallo recuedo si no lo ilumino con tu luz!
¡Qué se extingan mil soles por tu respirar!
No quiero verte cerrar los ojos, no, no tú,
quiero verte andar, y me muestres mi herencia vital.

Que eres una vela inextinguible,
en un corazón de plata siempre hay una corriente de oro,
eres una vela que sin amor, no existe,
y no hay amor si por ti, como otros, lloro.

Una sonrisa bastaba para irradiar más calor,
y trampas a miles, para ser una vela, eras de acero.
Eres una luz que me ha enseñado lo que significa a la família, el amor,
eres una vela, que se apaga, y no quiero.

domingo, 8 de junio de 2014

"Siempre serás mi paz en tiempo de guerra..."


En esta noche en la que me dispongo a escribir páginas y páginas sin la alarma del estudio apremiante, me he dado cuenta de cuanto lo echaba de menos, hasta el punto en que no deseo otra cosa que terminar ya esta segunda novela.

Una vez, no hace mucho tiempo, me llegaron a decir:
"-Tan aburrido estás que escribes?"

Creo que nunca me he sentido tan absurdo, no por el comentario, si no porque no llegué a entender la pregunta, y sigo sin lograrlo.

Para los que habéis leído algo de ella (Si no os dejo el enlace: http://sagaversia.blogspot.com.es/ ) sabréis que Glornik, el protagonista junto con Landariel, no se deja llevar por miedos ni temores, ni por destinos ni arrepentimientos. Gornik es todo lo que he tratado e intentado ser en un tiempo llamado mi vida, en la que poder contemplar noches noctunas y sentirme como un caballero, o en la que luchar por una causa perdida, y sentirme el más afortunado de los aventureros.

Hoy, al leerlo, me he dado cuenta de que no he llegado al sacrificio que ésto conllevo, pero me agrada ver que el mismo espíritu que impregné en él en las primeras páginas, sigue patente en las ya últimas de ésta segunda novelañ

Es una tonteria sin importancia, pero ver como ni he llegado a cambiar tras tanto tiempo mi ideal de la nobleza me ha hecho sonreír cuánto menos.

Este verano voy a realizar nuevos esfuerzos por llegar a publicarla, y si no, tengo en marcha un proyecto, sea como sea, no voy a permitir que una luz se extinga.

E.M.S.A

lunes, 12 de mayo de 2014

Cómo superar una depresión.

Primer paso.

Pues esta es una entrada de aquellas que siempre tengo en mente. Aquellos que me conocen saben de mi cosas muy simples, como que estoy siempre con música puesta, ya sea en casa, en la calle, en el coche. Siempre que estoy solo tengo algo que me calla el silencio, y no es por casualidad. Es por miedo.

Admito que he usado un poco el estilo sensacionalista de esta entrada. No voy a curar (A mi parecer) a nadie, ni siquiera yo sé la cura para algo como ello, pero al menos, me gustaría, hoy, martes y trece, una fecha que me causa cierto escalofrío, de mi experiencia.

Para ello he tomado algunas fotos un tanto especiales.  Ésta, la primera, es cómo casi todo el mundo me veía hace dos años y unos pocos meses. La ausencia de camisa, la barba, la mirada perdida que he intentado plasmar tiene todo una explicación: Por mucho que tratase de "sonreír", afeitarme, vestirme o simplemente disimular, algo había en mi que hacía que las personas a mi alrededor entendiesen mi estado, hasta que me recluí en mi hogar casi un año sin querer salir apenas.

En ese estado aprendí mucho. Aprendí que aquello que dicen que puedes soñar lo mismo una y otra vez, es cierto, pero no por ello triste.

En ese tiempo, una persona muy afín a me dijo una frase que para mi, representa la primera etapa:

-¿Algún día lo superaremos?-Dije.
-No, nunca, ésto no se supera; pero aprenderemos a vivir con ello.

Y aquellas palabras dejaron en mi huella.
Era cierto, aunque no se refería a mi estado en concreto, era extrapolable. ¡No podía vivir así siempre! De hecho mis mejores amigos fueron testigos como en meses no les vi.

Segundo paso.

En unos meses me di cuenta de que no iba a haber prueba alguna. A mi me enseñaron que todo lo que me proponga, se puede hacer. Pero me encontraba en una situación en la que varias cosas de las que yo no tenía estaban acumulandoseme poco a poco en mi espalda.

Decidí entonces, poco a poco, empezar a cambiar. Recuerdo aquella época como el tiempo en que hice decenas de escapadas nocturnas en silencio, ya fuese para correr, escribir, cualquier cosa. Solo necesitaba estar solo, Era como vivir de nuevo, pero en lugar de a la luz del día y junto a una multitud, en soledad y bajo un silencio que me dejase pensar.

Y descubrí que me sentía mejor. Me miraba al espejo cada mañana y me veía mal, con la mirada apagada, y recuerdo que cuando me preguntaban ¿Qué quieres? Simplemente era capaz de rezongar. Perdí mucho peso, para después ganar mucho más del que debería. Estaba peor que nunca, pero también sabía la manera de poder frenar la caída.

En este periodo recuerdo una frase que me llegó mucho en su tiempo, y que la vinculo a la segunda parte:

"Eres la persona más persistente que conozco"

Quizás no era el problema la fuerza con la que me estaba enfrentando a todo aquello. Quizás no necesitaba sonreír, o dejar de llorar, o reír. Quizás solo necesitaba volver a querer sonreír, desear que mis lágrimas fuesen por algo, o simplemente, querer una risa sincera en mi.

Y me di cuenta de que las mejores formas para ello, eran cosas simples:

-Estreché la relación con mi madre. De hecho, aún recuerdo muchas de las veces en las que la veo sonreír y me da un motivo más para aprender a vivir con ello.
-Vislumbré una nueva perspectiva de relación con mi hermano: Me di cuenta de que mi hermano estaba a la par que yo, pero que él, en verdad, era más fuerte que yo. Debía aprender a tener su entereza, y por ello, a sus ojos, empecé a motivarme a mi mismo para agradarle, para ser un orgullo, y ello me dio ganas de crecer.
-Volví a ver a mis amigos: Curiosamente, me sorprendió como ver a mis amigos, ver como eran capaces de cuidar de mi de maneras imperceptibles me sirvió como un pequeño ungüento.

Pero algo seguía fallando. No podía quedarme en silencio. Cuando lo hacía, volvía a caer, a las voces, a los lloros. No podía superarlo por mucho que luchase.

Tercer paso.

Y entendí, entonces, que aquel no era yo. Era cierto. En poco tiempo habían pasado mil cosas, y no me sentía con fuerzas de luchar...pero...¿Y si no debía luchar? ¿De qué serviría?
Y me vi al espejo, y me di cuenta de una cosa.
Llevaba un pelo que hacia años no llevaba.
Llevaba una barba recortada.
Y me di cuenta de que, aunque falsamente, sonreía más de lo que debería permitir.
Y lo entendí. Entendí que lo que necesitaba para poder, no vencer el hecho de tomar calmantes todas las mañanas, si no para poder vivir con ello, era calor, era vida, era música y era poesía. Necesitaba, en resumen y en simple respuesta: Una motivación.

Hace poco menos de un año, recuerdo estar en la biblioteca. Estaba exhausto, llorando a escondidas, solo, con exámenes imposibles de estudiar para mi, y destrozado. Iba a dejar la carrera.
Y le envié un mensaje a una persona que es a día de hoy uno de mis pilares:
-No puedo más. No puedo más. No tengo motivación. Me rindo-Recuerdo las palabras porque me dolieron.
-¿Tú? Si tú eres ejemplo de motivación.

Quizás no fue su intención. Quizás no se dio cuenta de lo que me acababa de decir. Quizás, era eun mero intento de mejorar mi estado pero...
...funcionó.

Y entonces, y sin duda, me di cuenta de algo. Era capaz de volver a luchar. Era capaz de volver a mirar a gente a los ojos y que no viesen la pena en mi rostro. Entendí que una actitud triste, chulesca, animana o fría pueden ocultar, pero no engañar. Y en mi caso, no debía mostrarme feliz, debía mostrarme como me sentía, y para ello debía sentirme bien conmigo, debía pensar que estaba haciendo algo para salir del fondo.

Cuarto paso

Y la verdad es que a día de hoy, caigo. Pero me levanto. Las veces que me quedo en silencio escuchando música son incontables, pero ya no pongo la mirada perdida como en la foto arriba señalada. Ya no escucho música que me destroce. Ya no rehuyo mis demonios con música, ni risas baratas ni sonrisas de latón. Decir que estaba bien para los demás era un mecanismo útil, pero conmigo mismo era una estupidez. Y cuando por fin entendí que motivación tras motiviación, estaba, no volviendo a ser lo que una vez fui, si no algo mejor, algo que podía soportar penurias que antes me hubiesen destrozado.

Por ello me volví más cálido. Por ello regalo abrazos y besos, por ello allí dónde veo, reparto, porque he tenido la mala fortuna de haber visto y ver gente en mi situación, y no pude soportarlo. Entendí a su vez su importencia al verme llorar todos los días. Entendí, que cuando caí, no dejé que me levantasen, porque no supe ver desde donde me intentaban izar.

Y por ello, en mi casa, siempre hay un abrazo a todo aquel que lo necesite. 

Quinto paso.
Y este soy yo ahora. No he superado ninguna de las cosas que me ocurrieron en un clímax fatal hace dos años, ni las traiciones, ni las ausencias, ni las decepciones ni los golpes. No lo he superado y no lo haré, es algo con lo que voy a tener que aprender a vivir. 

Pero no por ello voy a basar mi vida en ello. He llenado mi vida de otras cosas que me han permitido seguir adelante, no mejorar, no ser más fuerte ni más débil, solamente de cosas que me motivan,

Ya no me visto/arreglo/actuo para volver a mostrarme bien o gustar a los demás. Ya me oculto como toda la gente que he visto que sufre, simplemente he equilibrado la balanza. Una parte de mi murió, pero hay miles de partes de mi que esperar por poder crecer y brotar.

Y quizás la frase que pondría aquí, sí que es una frase de alguien que puedo contar.
Recuerdo, en una de aquellas veces a las que iba a la universidad en coche, que recogí a un hombre inglés bajo la lluvia para llevarle unos kilómetros.
Me preguntó sobre mi.
Y recuerdo lo que me dijo, pues le tuve que dar las gracias:
-Te he visto dar la vuelta a la rotonda, y no lo has hecho por lástima si no no hablarías tanto conmigo. Eres una buena persona.

El mero hecho de que me viese capaz de proporcionarle a esa persona (Que tenía un trágico contar) un poco de calor me proporcionó a mi la mayor de las energías: La alegría.

Y así es mi historia a grandes rasgos. Ha sido una entrada diferente, con uso de mi cara para que no haya presunción de cobardia. Es un proyecto que quiero llevar a cabo, el hecho de que la gente se mire al espejo y se vea bien, y piense si va vestida para gustarse a ella misma, o a los demás.

Pues lo mismo debe ocurrir con los sentimientos, emociones y actitud. No actúes como los demás quieren que estés. Siente tu pena, moldea tu rabia, añora tu alegría, pero crece. Crece. Crece. Crece, pues cuando mayor es el roble, mayor es el esfuerzo por arrancarlo.

Si en algún momento alguien realmente hace esta reflexión, la de darse cuenta de que el espectro de una depresión se vence rebuscando en uno mismo con las herramientas que otros y uno mismo se le permiten, por favor, que se me haga saber, pues quizás no habrá mucha gente que lea esto, pero aquellas que han caído como yo y se vean reflejadas al menos verán que logré levantarme, y empiecen a caminar de nuevo.

E.M.S.A





martes, 8 de abril de 2014

Mundo fuiste, luna eres


Porque eres noche, eres luna y eres estrella,
pero no ers mundo, no ya,
pues yo no soy segundo amanecer, el sol ya no llega,
eres aurora que no veré apagar.

Que no quiero que me ilumine un segundo cielo,
que es esta una noche deseada, que estoy oscuro,
que no es más que apatía nocturna lo que siento
por haber jugado, y haber perdido el orgullo.

Porque ya no eres luz que todo lo enciende,
que han llegado las noches cálidas que no soporto,
pues eras farol insigne de una fuerza perenne
que se ha apagado con el segundo timonel a bordo.

Y mil nubes me gritarán hasta despertar,
pero no volaré, escaparé de una penumbra inhumana,
porque soy espada por afilar y templar,
porque soy yelmo de oscura cara.

Y, aun con todo, eres luna de una noche, ya apagada,
toda luz se ha visto ausente de un abrazo, ahora taciturno;
pues todo era contigo, contigo ahora nada,
pues has pasado a ser luna, habiendo sido mundo.