miércoles, 15 de julio de 2015

Habrá un momento


Me gusta observar. De hecho, me paso el día con la música en mis oídos, y la gente tiende a pensar que estoy en mi mundo (Que lo estoy, vaya) pero, normalmente, me doy cuenta de todo a mi alrededor. Problemas de ser hiperactivo, imagino.

Me gusta observar, y por ello, he observado miradas distantes. He observado pasos que descompasan su transcurrir al notar en la lejanía otros pasos opuestos. He observado palabras calladas y he callado con palabras. He observado lloros exasperados a mi lado, y he observado lágrimas en mi pecho que no eran mías. Vaya, puedo decir que ha sido un año, y eso que estamos solo en Julio (Yay, en 9 días mi cumple!) un año muy, muy repleto de emociones.

Pero me quiero centrar en esta frase, en este concepto:


Y me he dado cuenta de que muchas personas, (Adultas o no) me han dicho, me han insinuado o me han dado a entender lo siguiente, y es algo que quiero plasmar en Versia pronto.

Muchas, muchas veces, no estamos con la persona amada no por desamor, o por rabia, enfado o dejadez. A veces es mucho más complejo. A veces no es el momento indicado, y a veces encierra una conspiración tejida en noches en vela por el bien de la otra persona.

Quiero recalcar la siguente frase que tuve que decir, a no hace mucho:

"Que no estiga amb tu no vol dir més que sap que si et diu que vages, ho deixaràs tot, i aniràs on siga, perdent la teua vida i tot el que pots aplegar a ser"

"Que no esté contigo no significa más que sabe que si te dice que vayas, lo dejarás todo, e irás donde sea, perdiendo tu vida, y todo lo que podrías llegar a ser"

A veces, el hecho de abandonar a alguien es la más elevada muestra de amor pues a veces hay personas que simplemente requieren de impulso por volar, otras que tienen las alas pero no tienen sin embargo ancla que les permita cerciorarse de su capacidad.

¿Y si, entonces, un día, los dos piensan?

¿Y sí, de repente, uno de ellos, el ancla que se marchó para permitirla/lo volar se arrepiente, no de su decisión, si no de su impotencia?

¿Y sí, por contra, dicha luz astral que tanto ha volado, un día se percata de cuan añora aquella ancla que la hubiese estabilizado allá donde fuese?

¿Y si, en ese mismo momento, ambas partes de lo que no fue pero hubo sido, siendo con otros, pese a todo, se añoran? ¿Qué ocurren con aquellas personas que aman a su pareja, pero en su más fuero interior saben que si aparece una sombra del pasado, lo dejarán todo?

He visto a personas mirarse tanto tiempo, en silencio, con los labios abiertos pero el corazón cerrado, que podría construir un muro con los vidrios rotos de sus miradas al darse la vuelta, en lugar de olvidar lo que fue, es o puede haber sido, y dar rienda a toda una cúspide de sensaciones.

¿La más importante?

La de: "Al fin..."

lunes, 6 de julio de 2015

Latidos anodinos



Hoy es la más cálida de las más frías de las noches,
en las que ha habido dudas, en las que ha habido desconsuelo.

Que hay cantos que me implican vértigo en su escucha,
y hay lugares dónde no has estado, y aún así, te veo.

Me percato pues de que hay latidos que me suenan a tu nombre,
hay sueños también, que me levantan sin dejar de tocar el suelo.

Hoy es siete veces más oscuro que ayer, hoy es nada,
y sin embargo, heme  aquí, ebrio, pensativo y sí, risueño.

Pues no es más cierto que hay ausencia que no calla,
y hay polvo y hay vacío, pero sigue todo a un mismo recuerdo.

¡Que hay libertad que representa todo lo impensable!
Como ayuno, como resistencia, como orgullo de ser el eterno reo.

Y aún así, el mundo gira igual, con los mismos pájaros, las mismas estrellas,
solo que tú más barata, más insigne y sí, más lejos.

Que derribamos tantos gigantes con tu verdad y tu mano sobre la mía,
que fuimos ejército de dos, y vencimos, y fuimos dos.

Porque vencimos,
porque fue lo mejor.


jueves, 2 de julio de 2015

Catarsis



Eres catarsis 
en un mundo de caos. 
Que viene siendo lo mismo que decir,
que estoy jodido, sin estar a tu lado.

Hay entropía en todo aquello que te convengo,
que no hay más clara luna ya,
solo hay orden de solitud, triste orden.

Eres bravura en tiempos de cambio,
hay en ti una nova incandescente incapaz de volar,
pues hay en tu mano un corazón ajado,
hay en ti marcas de mi que se niegan a marchar.

Como me canta la noche hoy es una agonía perenne,
dónde estás, dónde, mientas cae la nieve?

Que no puede haber mayor y más amargo dulce,
que el recuerdo del frenesí extasiado de una mano en mi mano,
pues hay lucha en mi, hay lucha,
pero hay también marea, y, por qué negarlo? 
Hay paredones para aquellas partes de mi que me han abandonado.

Que no hay esperanza en un corazón que reniega,
ni hay luz en una noche que no aguarda.
Así mismo, para el amor, no hay tiempo ni espera,
así mismo, ¿quién soy yo para decir que con tu mirada basta?

Penares hay en tu recorrer,
pues penares son mis pasos que no se borran por ti,
que hieren el asfalto al no reconocer
tus piel allí por donde yo te vi reír.

¡Que he visto al sol ensombrecer envidioso!
Y qué bello verte tenerle piedad.
¡Qué he visto a la luna celosa de nuestro sexo!
Y qué bello verte reflejarte al mirar.

Eres caos que todo lo atrae,
remolino de lo aromático que mi corazón ensancha;
que el viento sombras oscuras me vende
con tal de ver tu silueta contra la almohada.

Pues hay amarguras que tratan de padres,
y hay ausencias que de oscuridad se alimentan;
ay de aquellos que ya no se encuentran
porque se hallan en las más oscuras tempestades.

Y me vuelvo loco en  este orden,
que requiero, exijo y por ello grito, rabia,
pues no veo mayor injusticia que olvidar el roce
del mundo al huír todo lo que tocó tu mirada.

martes, 9 de junio de 2015

Medida de silencio



Dos enormes agujas creen saber todo de mi,
tiempo lo llaman, y no hay error excepto
en que solo hay tiempo desde ti.

Pues por dicho es, que el viento se rige por tus reglas,
pues es tu cabello su patria
y es mi tormento las palabras que ya no dejas.

Pues hay un lugar donde cada silencio es una unidad de medida,
y yo me hallo rico en exceso,
pobre soy, todo tengo, excepto la auténtica riqueza querida.

Dice ser del correr una medida noble para aquellos que volverán,
ay de mi...que corro para irme a nunca jamás,
a siempre, o a veces, pero irme al fin y al cabo de este vendaval.

¡Que no haya lenguaje más odioso que mi mirada perdida
pues solo en ella te encuentra mi alma deshonesta!

¡Porque hay de mi tanto como de ti en una luna llena,
pues solo soy yo cuando la noche es oscura y la luz más clara brilla!


lunes, 27 de abril de 2015

Parsimonia en el eco


Puedo desnudar un alma que acontece un sin saber,
puedo, porque me pertenece;
hay una razón por cada estrella que miro
por la que luchar en silencio y no permitirlo caer.

Que hay una letra que se me atasca
cuál manera de ahogar un respirar tranquilo;
hay ganas de correr
y no llegar a pensar en nada, ser nada en un suspiro.

Que oigo murmuros en un cielo ausente de luz,
preguntas sin saber ni conocer.
Que recuerdo y repito que no sé amar de otra manera,
que soy amor enseñado a no dar brazo a torcer.

Puedo desnudar pluma con tinta, renegar del callar,
puedo, porque se me espera;
ya que hay en mi un vibrar de un reino perdido
esperando sin esperar, la luz de una promesa.

¡Puedo desdeñar un mundo ausente de ello
del calor de una mano que ya no es tu mano!

Pero sin embargo hay en ti una parte de mi
que se niega a volver.

Pues hay una parte de mi ser
que se niega a rendirse,
pues no hay mayor vergüenza
que reconocer la muerte de una estrella sin extinguirse.

jueves, 16 de abril de 2015

Hay en mi algo imborrable


Hay una mancha en mi que lleva tu nombre,
imborrable y eterna, perpetua de ti.

Hay en mi un vacío inmisericorde,
que no se llena si no ve que se acerca un fin.

Hay en mi una rabia contenida que me encoge,
un dolor taciturno que clama por vengar y salir.

¡Hay en mi un saber sin saber que escoge
callar pues no hay mayor dolor que extrañar y fingir!



Que no culpo ni tu libertad ni mi fervor,
que maldigo al todo y a la nada;
porque es silencio lo que se desprende al preguntar
qué ocurrió con aquella insigne mirada.

Que reniego de un mundo efímero y gris,
pues no me maldigo, de nuevo, mas que por lo que se pierde.
Que el mundo nunca verá un lazo sin igual;
perdido está un amor que dejó marca por siempre.

Pues hay en la tierra un lugar destinado a recordarte,
allí donde haya hadas escudriñando, que sea tu nombre su clamor,
pues no hay magia si no es por ti,
pues no hay vida sin ella, ni ruido, ni voz, no color.



Hay una mancha en mi que lleva tu nombre,
una secreta marca que por siempre me lleve.

Hay en mi una manía inmutable de correr,
allí donde aunque haga sol, aún llueve.

Hay en ti un vacío que llenarlo a mi me corresponde,
aunque sea una manía maldita que aún, duele.

lunes, 6 de abril de 2015

La manía de recordar


Bueno, hacía tiempo que no escribía una reflexión, quizás porque no he tenido el tiempo, las ganas, o no vi un tema en el que me apeteciese explayarme.

Por suerte, recientes sucesos, experiencias y vivencias me han permitido trazar una idea, una cuestión que me llega a la mente casi a diario.

Todos hemos oído la frase "Es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber amado", y la aceptamos/acepto como cierta e innegable. Pero, hay, también una víctima callada en ese silencio. Hay un tipo de personas que aunque acepten este dicho como verídico, no les conlleva consuelo alguno.

Hablo, en concreto, de las personas con gran memoria. Las personas que pueden enumerar cientos, miles de momentos en esa dicha. Las personas que, en silencio, se lamentan pues no pueden borrar como la inmensa mayoría todos los gravados en su mente.

Una vez, no hace mucho, tuve la gran fortuna de ver, como hacía tiempo que no lo veía, la rabia del saber, sin saber. De la angustia de la incertidumbre. Del momento exacto en que se nos pierde la mirada cuando no sabemos qué pasó, qué fue lo que nos llevó a separarnos. Vi en aquel brillo, un brillo de luz lacrimosa, la autoría de un dolor inconmensurable...pero, por suerte, pasajero.

Ya tiempo atrás, una de las personas más inteligentes que conozco y con la que puedo hablar de temas bastante interesantes, pasó por algo semejante (Cabe decir que ambos decidimos hablar del mismo tema). Mientras que él/ella me describía su congoja, su dolor, su temor, yo le expresaba con regocijo momentos de alegría y celebración, pero que, en ese momento, dolían como estacas.

Y nos pasó por la mente, como rayo que no cesa, como río que no calla, o como viento que nunca cae, la síntesis de aquello: la memoria.

Hay gente que tiene una memoria prodigiosa, y, por desgracia, ésta no es selectiva. Todo lo que se le introduzca perdurará por siempre en su interior.

Entonces, dijimos, qué pasará con aquel primer beso? Qué pasará con la primera frase de amor verdadero? Dónde se arrojará el primer momento en que se caiga preso de Morfeo en brazos de la persona amada?

La respuesta era que, en el mejor de los casos, dentro, muy dentro. Pero, por desgracia y para mal de los dos interlocutores que allí nos encontramos, el peor de los casos era que volviesen, y que, de manera intrínseca, tomasen asiento en una mente dolida, añadiendo, más si cabe, cuchillos en una madera ya roída.

Nos retamos entonces, ya con varias copas encima, para variar, a rememorar cada momento, Hasta pedimos libreta y boli.

Cuán doloroso fue, pero que placentero a su vez, ver como ambos resucitamos casi todas las situaciones que invocamos.

Pero entonces, la vuelta a casa dejó su huella en el pensamiento, y entonces todo el letargo que vivimos nos atacó como ave rapaz.

¿Era necesario olvidar entonces? Es que quizás, y con dolor al solo pensarlo, ¿debíamos dejar a un lado años de nuestras en donde el sol brilla más en nuestras mentes que en  nuestras mañanas?




Me dispuse entonces a darme cuenta, creo y opino, en que cualquier recuerdo duele en la piel y en el alma, pero aquellos que recuerdan con exacta precisión cada filigrana levantada, aquellos que rememoran cada mirada en silencio, cualquiera que sin quererlo, guarda aún hoy memorias imborrables, ellos son los más precoces ahorcados en lo que al juego de reír por no llorar se refiere.

Fue una semana curiosa en la que, de hecho, me dispuse a hacer una lista insondable de tiempos mejores.

Me faltó papel.

Así pues, y para terminar y no ser pretencioso, quiero concluir en lo bello y dramático que es recordar todo, con lujo de detalles, hasta el más pequeño. Que no hablo solo del amor romántico. Hablo del amor fraternal, del amor por los sueños, del amor, en general.

Que la belleza del amar requiere de un alto precio, que pagamos todos, pero que se nos vuelve a algunos en forma de saludo diario al mirar atrás.

E.M.S.A