martes, 8 de abril de 2014

Mundo fuiste, luna eres


Porque eres noche, eres luna y eres estrella,
pero no ers mundo, no ya,
pues yo no soy segundo amanecer, el sol ya no llega,
eres aurora que no veré apagar.

Que no quiero que me ilumine un segundo cielo,
que es esta una noche deseada, que estoy oscuro,
que no es más que apatía nocturna lo que siento
por haber jugado, y haber perdido el orgullo.

Porque ya no eres luz que todo lo enciende,
que han llegado las noches cálidas que no soporto,
pues eras farol insigne de una fuerza perenne
que se ha apagado con el segundo timonel a bordo.

Y mil nubes me gritarán hasta despertar,
pero no volaré, escaparé de una penumbra inhumana,
porque soy espada por afilar y templar,
porque soy yelmo de oscura cara.

Y, aun con todo, eres luna de una noche, ya apagada,
toda luz se ha visto ausente de un abrazo, ahora taciturno;
pues todo era contigo, contigo ahora nada,
pues has pasado a ser luna, habiendo sido mundo.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Dos.

13 de Marzo de 2014.

Por no saber, no sé siquiera como saludaros...

Me han llamado fuerte en ocasiones. Cuando mi sonrisa se halla ausente, es notado. Es suficiente con una mirada, para que se me pregunte qué me ocurre. Llevo una semana ignorando estas y otras preguntas. No me pasa nada. No quiero que me pase nada. Ya no quiero, pues nada es lo que quiero.

Lo que yo quiero, lo consigo día tras día.

No sois ya recuerdo. No sois ya pena. No sois ya garra, ni fuerza, ni incertidumbre. No sois nada y lo sois todo. Sois dolor. Dolor, eso sois.

Sois dolor para cuando escribo y no estáis. ¿¡Dónde quedaron aquellas palabras de ánimo cuando necesitaba un empujón? ¡¿Dónde aquellos empujones cuando necesito unas palabras de ánimo?

Arrebatados, eso han sido, y aún hoy, dos años después, como víctima de una enfermedad de olvido, no logro creer que no vendréis, me abrazaréis y, si fallo, me levantaréis...

Cierto es que me ensañasteis a levantarme a toda costa, y, en palabras de un ser querido de vos, soy de vuestra misma caliente sangre, pero... ¿Y lo seguro que lograba sentirme al ver una mano grande, morena y firme frente a mis ojos cuando dudada?

Son ya dos años en los que no pude siquiera despedirme. Cierto es que me escucháis. Cierto es que blasfemo al pensar que siempre me acompañáis...pero cierto es también, a su vez, que no fui capaz de despedirme de vos, de vuestros enormes ojos marrones, eterna herencia que espero llegue a la eternidad, ni siquiera logré atesorar por una última vez aquellos enormes abrazos que rompían temores, mataban quimeras y asesinaban monstruos.

No hay mayor vacío que el que me deja vuestra voz...es tan duro pensar que algún día llegaré a olvidarla que me odio cada día en el que vuestro timbre no es mi canto de gallo. No hay novedades en esta misiva, quiero que leáis lo que siento, no lo que vivo, y siento vuestra ausencia.

No soy soldado, nunca lo he sido, y difícilmente seré capaz de llegar a serlo sin vuestra ayuda. Caigo, me levanto, pero es cada vez más difícil recordar la senda que una vez vos iluminabais con cada paso. Qué frágil es mi estela ahora que no trazáis el rumbo...

Divago, pero siempre en la misma dirección. Os añoro, sin más. Sois estaca inarrancable de un corazón que, desde vuestra partida, se resiste a sentir, a abrirse, a sufrir, a ser herido. Habéis sido llave y cerradura, y por ello os doy las gracias, pues con suerte, este pobre infeliz no volverá a sentir, y se verá protegido de estos dolores que, de lo tenaces que son, atraviesan toda barrera, y me infligen un severo castigo.

Recuerdo cuando me enviasteis....

"Si me necesitas, llama"

 Cada noche me mentís...y cada noche os creo, nuevamente...


Cada vez más duro, pues a cada vez siento menos vuestras enseñanzas...

E.M.S.A
El Monstruo del Sentimiento Arrebatado.

domingo, 9 de marzo de 2014

Senda al olvido.

En noches como esta, pienso en los casos que he conocido, he leído y he escuchado de ésta, la enfermedad del Alzheimer, algo llamado así por darle una nomenclatura, pues yo creo que es una muerte en vida, en su manera más clara, pues llega a llevarse todo lo que has vivido.

En estas pieza he imaginado el dolor silencioso de un esposo que, consciente de que cada vez que duerme, pierde más y más piezas de su vida, no tiene tiempo de recordar a toda su família, y aplica un fuerte énfasi en despedirse de su amada.


Cada roce con tu piel me pertenece. así como cada vez la tuve,
cada día a tu lado lleva mi nombre, mi huella,
y si cada  vez que cierro los ojos, es mi recuerdo el que huye,
no es por mi alma, que chilla, aunque ciega.

Quizás una noche me despierte y siquiera no recuerdo tu nombre,
quizás. no recuerdo ni el mío,
pero no ha sido mi vida la que me ha hecho hombre,
ha sido mi vida junto a ti, aunque se la lleve el olvido.

Que tu pasado era tuyo, y tu presento era mío,
pero ya no será más tu futuro nuestro;
porque te veo y quizás ya no río,
porque te veo, y no te recuerdo.

A veces recuerdo tus labios al hablarme pero callo,
pues no quiero verte llorar tras sonreír,
pues no quiero pensar en olvidar que te amo,
que no recuerdo nunca, haber sido feliz.

Han sido años de fotografías,
y ahora no puedo más que preguntarte.
Nunca olvidaré tus lágrimas;
ni tu cara, al no sentir mis labios al besarme.

Cuando cierre los ojos, quizás olvide,
es un ladrón diurno el que me atenaza de improviso,
pero te amo y te amaré, aunque ya no es aquel yo, quién sonríe,
y si alguien se atreve, aunque sea el olvido,
recuérdame, pues yo no podré, y ríe.

lunes, 3 de marzo de 2014

Locura del deshabitado


Venero por encima de la espesura el erotismo de tu sonrisa,
pues en ella hallo destellos de una magia incomprensible,
una magia turbia y olvidada, onírica;
una guerra con lo irreal y lo tangible.

Cada chispa de sequedad se recubre con tu espuma de mar,
pues en tus ojos hallo agua, viento, tierra, libertad,
son dos ventanas a un océano sin final.
son dos témpanos afilados, cálidos, desprovistos de frialdad.

Así pues, me hallo testigo del suicidio de cientos de rayos solares,
creyendo que eres la luz que les ha engendrado, a ti van, pero no vuelven,
es tu piel tan imposible, que duermen, y calientan tus caricias cuál rosales,
bellas al verlas, bellas al olerlas, pero duras al tocarse, pues no son por siempre

Y sin embargo, rompo una tierra y un mundo por encontrar una respuesta!
¿Qué es esta estaca que se remueve en mi, de manera cruel y dulce?
Quizás sea un sueño, pero aunque mis ojos abro, mi alma no despierta,
no cabe esperar tu voz por verte, siempre y cuando mi piel te busque.

Y si hay fuerza que acontezca a hablar, que calle,
que no diga nada, que no me despierte ni me sane,
que herido me hallo, pero muerto aún no me veo,
prefiero ser esclavo de ello, que no ser reo.

Quizás no se pueda navegar en una embarcación  hecha pedazos,
pero sus fragmentos flotan de la misma manera.

jueves, 20 de febrero de 2014

Quiero de ti, tu mirada.


No quiero un amor sin medida,
ni un sentimiento que me acongoje el alma;
quiero tu mirada en mi vida,
tus ojos, sujetando mi espalda.

Quiero perderme en tus ojos,
que allí nadie me encuentre,
ser un fantasma tuyo, tuyo, solo,
solamente tuyo, si tú quieres.

Querría decir lo mucho que te veo en cada día,
pero me faltarían números para contarte;
si es por ti, mil lunas pintaría
si es por ti, mil lunas pintaré.

Sin embargo, no quiero oírte ni que me mires,
déjame ser un enamorado maltratado,
déjame escribir tanto como necesite,
tanto es, que empecé, y no he acabado.

¡Y a un limbo estrecharé la mano por tus ojos!
Allí donde tus ojos se encuentren, detrás estará mi estela,
allí donde me necesites llama, pero que sea pronto,
el cielo oscurece,
y me falta la más bella de todas las estrellas.

domingo, 16 de febrero de 2014

Una misiva


32 de diciembre en plena oscuridad..

Os contemplo bajo las tintas ensangrentadas, y os saludo.

No he logrado conciliar el sueño tras vuestra marcha. He dormido, he cerrado los ojos, pero ni he soñado, ni he descansado. No me hagáis caso si no me creéis, pero bien sabéis que no es la mentira caldo de mi boca.

Dentro de mi se ha santiguado una batalla perpetua entre buscaros allí donde esteis, o arrancarme el alma en cada suspiro y olvidaros, mataos, matarme. Arrancar las rosas que, aunque marchitas, me limpian, me bañan, me cubren y me protegen. 

Sin embargo sigo soñando despierto. Sigo buscando vuestra mirada donde quiera que la mía se halle. No me doy por vencido al pensar en cada palabra, en cada sonrisa, en cada ternura y, sobretodo, en cada momento de silencio.

Es él, el sepulcral silencio, la nada, mi mejor apóstol, pues él ha visto como cada músculo de vuestro cuerpo se relajaba al verme. Como callabais al verme callado. Él ha sido testigo imperturbable de cada momento de ese algo que no dejo de arañar con mis armas, las que sean. 

Sin embargo, lo prometido es deuda, y me aflijo mis grilletes y mis cadenas. Soy prisionero cruel en la más dura caricia jamás infligida, la del toque inexplicable para el ser humano.

Si cada vez que creo que pensáis en mi, lo hacéis, seré el más obstinado caballero, y vagaré por toda la faz de este devastado mundo, por encontraros.

Una última mirada.

E.M.S.A 

sábado, 1 de febrero de 2014

Cómo enamorarme de ti.


Para enamorarme de ti necesito la brisa que me trae tu aroma,
necesito la primavera de tus palabras,
las flores que desprenden tus sonrisas a deshoras
o las sonrisas, que en mí arrancas.

Para enamorarme de ti debo renunciar a dioses y demonios,
debo creer en la felicidad del todo posible,
en la fuerza de ojos llorosos,
debo convertirme en paladín que luche contra un alma libre.

Sin embargo, para olvidarme, debo arrancarme un corazón ya tardío,
para enamorarme debí coser con hilo insomne,
para enamorarme debí encender una hoguera en el más profundo frío
que me despertó cada noche.

Ahora ya es tarde, solo eres eso, una poesía,
y así lo quiso un corazón torturado por las tempestades del devenir.
porque para enamorarme, creí de nuevo, en un nuevo día,
porque para enamorarme, obligué a mi alma a seguir.