martes, 9 de diciembre de 2014

Preludio


De qué manera cabe tu tú en mi,
de qué manera no olvido cada yo en tu nuestro;
porque soy yo el destino de una noche sin dormir,
porque soy lo que queda de un callar que rompe un silencio.

Vuelve hoy, y mañana, y no te vayas ayer,
espera a que el tiempo me dé una razón, espera,
que me caben miles como tú al intentar creer,
y solo una cuando encuentro la esperanza perfecta.

De qué manera cabe una voz que no me calla en mi mente,
una que me repite hasta matar, y muerto siendo hablado,
porque te oigo en cada sonata ártica de un invierno ingente,
porque calientas el hielo de una poesía que aún no he arrancado.

¡Vuelve pero para volverte a ir!
Que tu marcha es mi mejor razón para buscarte,
y mientras el frío es un tirano enamorado de tu reír,
yo soy quién te espera, sin dejar de mirarte,
sin olvidar lo alto que llegaste.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Campanilla (II)



Hay una luna oscura que me recuerda
que el olvido no es algo que pueda evitar;
no he olvidado la manera en que tu boca besa,
no he olvidado tu única manera de mirar.

No hay nada de tu piel que pueda olvidar,
eres campanilla, la más bella hada del bosque,
eres, eres poesía, rimas, estrofas...eres punto sin final,
soy un peter pan que añora volar, contigo, toda la noche.

Soy charco de un olvido que murió al mirarte,
pues soy agua de lluvia, y tú eres luz de girasol,
que cuando yo voy, tú vienes, pero llegas tarde,
que quizás vuelva a verte, pero quizás ya no sea el que soy.

Hay una estrella que ya no me habla,
y mi pluma escasea en tinta que desperdiciar en tu recuerdo,
olvido dicen...imborrables son los recuerdos de lo que no calla,
olvido dicen...que triste y solitario es verte, aunque estés lejos.

Que si no callo, no me escuches, ¡Cállame!
Que hablo por no escuchar mis voces, ¡Las tuyas!
Pues hay una luna oscura, que me escribe, salvaje,
y hay una estrella que calla, por si, de improviso, escuchas.

domingo, 19 de octubre de 2014

Gota que no calla (Pluma III)


No es hoy si no una noche en la que el aire me quema,
la garganta se me afloja, y el algo en mi que yo era, ya no es.
Pues hay hoy una luna que no me ilumina, hoy hay luna negra,
aquella que, aunque con tu misma forma, ya no me ve.

Soy una única gota de una lluvia que ha acabado en el suelo,
pues he tocado las nubes, he bajado, y ya no subo,
porque ya no hay cantares ni pesadillas, tampoco sueños,
solo hay una noche fugaz en donde digo hay, digo hubo.

Que si cae un trueno, lo acompaño,
y si hay tormenta, la cubro con mis adentros.
¡Que soy gota de un frenesí, de un senimiento no llamado humano!
Soy todo lo que quieras, si siéndolo, te tengo lejos.

No es hoy si no una incipiente acongoja en mi alma, 
una pérdida irreparable que no quiero prever en mi cielo,
tengo estrellas por repartir y ningún firmamento que valga,
tengo mil te quieros por decir, y los guardo en silencio.

Que hay en mi una palabra que no calla, y le hablo,
descansa junto a mi algo que yo era, junto a tu algo que ya no es,
hay una palabra que se esfuma al pensarte, que irónico estar callado,
hay una palabra, que repito en mi mente, para dormir,

una palabra para atarme, y no querer volver.

Ya marchito, no te desveles,
ya parto a callar bajo una miseria de palabras condenadas,
pero no olvides que toco tu callar, allá donde vayas, allá donde vienes,
porque eres gorrión en una tormenta, y yo gota, que no muere, y no calla.

Porque callarte es el primer paso al olvido...

...y el olvido el primer paso, para no oírte en la tormenta.

Pluma tercera de Glornik.

domingo, 5 de octubre de 2014

Carta de Peter Pan a Campanilla

En Nunca Jamás no hay fecha, como bien sabes.

Hola, aunque creo que nunca me digné a saludarte así.

Debo empezar, por el final. Eres la única hada que he conocido. Tus polvos me impregnaron hasta hacerme elevar. No crecí contigo, y no pienso crecer. Eres la magia que un niño como yo siempre buscó y, por un tiempo, eso me diste.

Ahora, me he hecho mayor, lo que significa que debo marchar y no volver. No he crecido. No he dejado de creer en las hadas. Yo creo, sí creo. Pero no...me he hecho mayor, y cuando uno se hace mayor entiende que la magia es para los que no se la han ganado.

Te encontré con las alas rotas. No me digné a mirarte con ojos de cazador, sino que desempolvé mis manera de niño y traté de hurgar en todas tus heridas menos en las de tu libertad.

Me sorprendí cuando, al verte más sana, vi que eras un hada. Y qué sorpresa para mi...eras Campanilla.

Me enseñaste en poco tiempo la existencia de Nunca Jamás. Me enseñaste a reír y a volar...y finalmente me enseñaste lo que es tener cada parte de tu cuerpo sostenida por unas manos diminutas pero llenas de fuerza...

Pero...finalmente curaron tus alas...y me dijiste que probablemente no podríamos volver a vernos. Tus alas, tu libertad, tu naturaleza de hada me atormentó con aquella frase. Sin embargo mi cuerpo, mi alma, mi inocencia de niño entendió que no era por desinterés, sino muy al contrario...era porque, al ser yo tu Peter Pan...pensabas en algunos instantes en plegar las alas....

Y te entendí...

Ahora vete, y no vuelvas. No qiuero verte por Nunca Jamás...porque ya no voy a estar. Voy a volver al mundo de los adultos donde todos me miran, donde soy un todo en nada, una nada en un todo.

Siempre entenderé tus ansias de volar, porque de ellas me enamoré...pero desearía haber tenido más tiempo para creer en las hadas. Ellas son pocas, y tú, de entre todas, fuiste la más mágica de todas.

Siempre tuyo, un niño en el cuerpo de un hombre...



Peter Pan

sábado, 4 de octubre de 2014

Campanilla


Sobran wendys, y faltan campanillas,
faltas tú, faltas, mucho.
Falta aventura en un mundo gris que vomita
las desventuras de tus ojos bañados en un surco.

Porque soy un Peter Pan olvidado,
aquel que ya no quiere crecer por no seguirte.
En Nunca Jamás lloran el cerrar de tus párpados
y yo, vuelvo, buscando los polvos de hada que perdiste.

No quiero suspirar en boca de aliento de segunda mano,
quiero la frescura del te quiero predilecto,
habiendo sigo algo precioso que conocer, he arrancado,
las estrellas de ilusión a las que apuntaba mi dedo.

No te quiero hada perdida, ni hada por conocer,
te quiero amuleto perenne agarrada a mi cuello,
porque te quiero con todo lo que por ti perdí anteayer,
perdí un día, pensando en las mil manera de no decirte te quiero.

Soy Peter Pan, y busqué una campanilla,
encontré, sin embargo, a la portadora de su nombre en mayúscula,
soy, soy un niño que no ha crecido en su vida,
y que ha querido aventura, y ha tenido una, que ya no se cura.

Hay polvo de hada en mi cama,
y no duermo hasta que no se extingue.

Hay una ausencia mágica en mi casa
y por ella en Nunca Jamás ya no se ríe.

domingo, 28 de septiembre de 2014

El titán de Korsalles



Eres un titán, un ser con una fuerza sin igual,
eres el titán de Korsalles.
Sin embargo, una herida te atenaza,
y no curas, tus heridas son fatales.

Diste toda tu fuerza en pos de una sola luz,
eres titán que amó sin condición,
y al amar, llegaste a caer,
amaste, y ahora caes, presa de la falta de corazón.

Las heridas de un titán no curan, deben ser sanadas,
eres el titán de Korsalles, amas, y esperas que te amen.

Toda herida que se te inflija, será una bala perdida,
pues a todo titán le llega la cura,
Lucha, batalla, no dejes caer tu espíritu imperecedero,
recuerda que eres titán con fueza sin rotura.

Quizás llegó la herida demasiado dentro,
pero de Korsalles eres, lugar de corazones rotos,
allí donde vas y de donde vienes, todos caen,
aunque solo aquellos verdaderos titanes levantan a otros.

Eres el titán de Korsalles, y estás herido,
busca quién te cure, busca un héroe que no se de por vencido.


jueves, 25 de septiembre de 2014

Soy machista.


Soy machista. Soy machista, o eso creo, vaya.

Soy machista. Me gusta ver una mujer. Me gusta mirarla, al igual que me gusta mirar un cielo aparcando su luz tras toda una jornada, solo veo en diferencia que mirar el amanecer no me produce un extraño e incomprensible sentimiento de culpabilidad.

Soy machista. Me encanta invitar a las mujeres (en este caso) a las que les tengo cariño, soy machista. Pero por otra parte, soy un maldito machista, ya que a veces permito que algunas mujeres paguen su parte, ¡Como un barbaro! Pero, lo admito...soy un machista...he permitodo que alguna mujer me invitase a una bebida...

Soy un machista. He hablado con mujeres que estaban solas tomando un vaso de agua, aburridas, y alguna vez me han contado sus penas...sin pararme a pensar en si eran o no atractivas!
Soy un machista, alguna vez me he quedado mirando una mujer por ser curiosamente bella, lo siento, lo siento.

Soy un machista. Me encanta cocinar. Cocino a diario y trato de aprender. Remuevo el rol falócrata de cocina en una casa.
Sin embargo, soy un machista de la peor calaña: Me encanta la cocina de mi madre, nunca nadie me cocinará mejor.

Odio admitir que soy un machista cuando digo, por ejemplo, pienso que una mujer debe sentirse tan querida como un hombre. Cuando creo, de manera horrible, que cuando una mujer debe ser comprendida, de la misma manera, debe serlo el hombre. Que ver a una mujer llorar debe ser tan odioso y estúpido como ver a un hombre.

Soy machista por odiar el término "feminismo" al referirse a igualdad. Mi igualdad se llama igualdad, y ni un término llamado hembrismo ni un término llamado machismo pueden tocar eso.

Soy machista, porque así me lo hace parecer una sociedad en la que por no tener lástima por ver a una mujer que ha golpeado a un hombre sin motivo aparente, recibir una reprimenda.
Soy machista por creer que así mismo, un hombre debe tener un respeto adyacente e inalterable hacia la mujer que ama, así como debe tenerlo la mujer que lo ama.

Cuando un hombre ama, valora todo gesto que la mujer que ha elegido lleva a cabo. Se arregla igual, y soy machista, además, al gustarme ver a una mujer que se arregla, que se gusta al verse guapa.

Soy, más bien, muy machista. No creo que una mujer sea más apta para criar a un hijo. No creo, siendo un bastardo machista, que un hombre sea mejor para criar a una hija. Creo que sin cualquiera de los dos, de mi padre y mi madre, me habrían faltado valores.

Soy un machista. No veo diferencia entre lesbianas y gays (Iba a poner homosexuales pero curiosamente las lesbianas también lo son) pues los valores que a mi me enseñaron no son lo de supremacía del falo, ni la sumisión de la vagina. Me enseñaron respeto, y comprensión. Que he visto llorar a suficientes personas para no entender que es el "orgullo de ser mujer" o la "suerte de ser hombre".

Soy machista. En mi família somos ocho primas y tres primos, y quiero a todos por igual. Soy machista por no querer más a mis ocho primas, a las cuales venero.

Soy machista por no permitir que me digan que una mujer X o que un hombre X.

Soy machista, por adorar más a una mujer que se ha acostado con hombres, y está orgullosa de ser independiente y decidida, que una mujer que espera un ideal caballeresco promovido por una conocida marca de películas de animación.

"Disney y Playboy han roto más ilusiones que los reyes magos, papá noel y el ratoncito pérez juntos"


Pero lo más importante. Soy un hijo de puta machista, al no permitir que me llamen machista a la cara, siendo de los pocos insultos que realmente me duele. No soy un machista, ni tú eres una mujer libre.

Yo soy una persona que no quiere pedir disculpas por mear de pie, así como tú no quieres pedirlas por hacerlo sentada.

Siempre abogaré por un mundo lleno de igualdad, y por ello, en estos momentos, siempre tendiré a dar más apoyo a la mujer. Pero NO voy a permitir, sin embargo, que se busque un mundo que promueve los prejuicios. El odio hacia la barba, prefiero llamarlo.

Porque hay algo que he advertido.

Las mujeres y los hombres, lloran por igual.

Los hombres y las mujeres ríen por igual.


"Me reiré de mí mismo, porque el hombre es lo más cómico cuando se toma demasiado en serio."