domingo, 7 de julio de 2013

Alta concordia

¿Qué no diese yo por tu sonrisa?
El aroma del viento en tus manos,
la fuerza del aire en tu cercanía,
el calor envidioso del sol al abrazarnos,
todo lo daría, todo lo daría.

Pues es todo lo que en ti hallo,
amor insomne, cariño peregrino,
es oscuro cada segundo sin mi corazón a tu lado
pues desaparece la luz que hallo contigo.

Llueve en el cielo cuando lloras,
y reparo en el frío solar cuando caes
pues si el sol cree que dudas,
es su luz la que traes.

Y aunque no duerma por no verte
y aunque no sienta, por no escucharte,
soy un niño empeñado en ser fuerte;
y no mirar, por no verte nunca marcharte.

2 comentarios:

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Buen decir y ritmo ¡triunfa la Poesía! Celebro tu primer novela que es una hermosa noticia para este seguidor tuyo. Vuelvo, de a poco, pero vuelvo.
Hermanado abrazo.

Gsu_imoz dijo...

Genial escrito, muy buena forma de decir las cosas, con esa manera de escribir llegaras muy lejos pues siempre es un placer leerte.
Saludos y espero los demás.