lunes, 28 de mayo de 2012

Gracias

Toda mi alma en un frenesí de hachas y rocas,
mi impotencia y mi rabia en un vórtice desenfrenado de odio,
todo mi valor en una única masa de potencia y desenfreno;
aquello que siempre he controlado, libre, mientras hago como que no oigo.

Toda mi rabia y mi violencia en un único punto,
mi fuerza y mi propia sangre si es menester se unirán en pos,
serán mis dedos hoces desesperadas por horadar en la venganza,
serán mis ojos faros buscadores de gritos, de chillidos, de su voz.

Todo lo que me han enseñado, todo lo que sé,
todo aquello que fingí desconocer, aquello que sí conozco,
mis espadas internas horadarán montañas entras, rabiosas, enfurecidas,
será mi corazón un grueso general que azota los caballos de mi odio.

Todo aquello que se fingió, se mostrará tal y como se fue,
nace un nuevo día sangriento y enfurecido, una nueva utopía,
y mientras el sol renazca cada mañana, no descansaré,
nunca, hasta ver saciada mi alma impía.

Todo mi ser en un destino, mi vida entera por ver sales a ríos;
mi cuerpo por un sol mal pagado y temporal;
mi mente, inquieta, por un respetuoso silencio, roto al fín;
mi alma, inquieta y sedienta, como un homicida vendaval.

3 comentarios:

Mommyblue dijo...

Un poema inquietante. Una fuerza de la naturaleza...me gustó, vino a mi mente la imagen de un centauro de fuerza prodigiosa, en carrera loca y desbocada. Está en la voluntad del jinete aprovechar ésa carrera para hacer a la bestia recorrer mundos y crear ciudades y vidas...o dejarla correr sin control a riesgo de que se despeñe por un acantilado.
La libertad es buena y sagrada, para todo, para expresar sentires y para hacer elecciones

Ginés Vera dijo...

Hay movimiento e intensidad en este poema. Hay inquietud y sin embargo como en los que leo aquí, subyace un hálito de esperanza.
Bravo.
Un saludo.

Última bala. dijo...

Echaba de menos leerte.