jueves, 4 de noviembre de 2010

Infancia

Me acuerdo:

Me acuerdo de cada dulce despertar, de las largas siestas y los cortos sueños que siempre eran un misterio al día siguiente.

Me acuerdo de las riñas que, con suerte, al minuto siguiente era olvidada.

Me acuerdo de la inocencia de realmente olvidar algo, sin malicia ni
maldad, ahora no llego a comprender tal inocencia.

Me acuerdo de las largas tardes, ahora cortas, en las que estudiando un poco se sacaba justo lo que uno quería.

Me acuerdo de los mil caballeros que fui, i de las mil doncellas que salvé.

Me acuerdo de los mil amigos imaginarios y de sus mil mascotas.

Llego a recordar como cualquier misterio era solamente eso, un misterio inocente.

Recuerdo las manchas en la ropa, diversión asegurada para todo el día.

Recuerdo las tonterías que nos divertían semanas enteras.

Me acuerdo, aunque incrédulamente, de la lealtad a los amigos, o de la fidelidad de las personas.

Me acuerdo, de no acordarme del significado de las palabras “Falsedad”, “Soledad”, “Traición”.

Me acuerdo de mi primer beso, del primer abrazo, del primer amigo, de la primera noche fuera de casa, tesoros inertes en mi corazón.

Me acuerdo de todas las cosas que llegue a compartir con los amigos.

Y dudo que algún día olvide cuanto me acuerdo de la primera noche que vi la luna llena, y en lugar de preguntarme por que era así…la disfruté.

Me acuerdo de no saber que hacer….

Me acuerdo de cada mirada que me impresionó, o cada bigote que me hizo gracia.


Mas no recuerdo como ser feliz

2 comentarios:

Sidrina dijo...

Me ha encantado esta entrada. Me has hecho recordar un montón de cosas. Un saludo.

Vicent Maganer Ripoll dijo...

Me alegro de que te guste y de que te cause esa sensación :)
Un saludo y gracias por comentar