viernes, 2 de marzo de 2012

Cadena de sentimientos

Aquella cadena de televisión no era normal. Todos la desconocían, pero en aquel mundo loco y lleno de violencia y falto de ética, el desconocer algo era casi el pan de cada día.
Había cientos, miles de carteles y panfletos anunciando su telediario. ¿Un telediario? Muchos se preguntaron cuál sería la diferencia, por qué se daban tanta publicidad a un solo programa.
La cadena de televisión se llamaba T.U.C, y el logotipo aún era desconocido.
Llegó el gran día. Pese a todo, todas las cadenas de la televisión actual emitieron cientos de anuncios, sketches, programas y burlas hacia la nueva y misteriosa emisora de imágenes.

La pantalla era un único fotograma gris. El programa empezaba a las 22:00. No tenía apenas audiencia, pero a medida que cada aguja del reloj avanzaba, su número aumentaba. A las 21:55 un cuarto del share les pertenecía.
Y apareció el presentador.
No era un modelo como el increíble presentador del canal uno. No era alto como aquel musculoso reportero del canal tres. No era guapo como aquel entrevistador de TeleVisión. Era un hombre bajo, calvo, con canas en su barba y con tripa. Llevaba gafas de sol y pantalones desgastados.
-Saludos a toda España. Hoy una mujer y su hija han sido asesinadas por el ex marido de la primera-Una breve pausa para respirar, que muchos televidentes creyeron que fue mas bien para sorber por la nariz- Se ensañó con la mujer mientras que dejó a la pequeña observar como la asesinaba. A continuación propinó un golpe con una llave inglesa en la cabeza de la niña. El marido actual y padrastro de la niña apareció para ver en el último instante el delito. Dejó inconsciente al asaltante mientras éste le clavaba el mango de la herramienta en su ojo.
-A continuación, la cámara del telediario enfocó la cara del presentador. Éste removió las gafas de sol de sus ojos y toda España pudo ver como mientras que un ojo lloraba, desconsolado, y se veía rojo de rabia, la otra cuenca se mostraba, sin censura, sin ojo, vacía y llena de sangre y costras. Aquel primer plano de su cara causó miles de bocas abiertas, otras tantas tapadas por una mano asustada y miles de nuevos telespectadores.

A continuación, la cámara enfocó lentamente a una mujer menuda, atractiva con un precioso pelo liso y rubio. Llevaba unos vaqueros altos y una camisa sin espalda. Ésta miraba a la cámara, y empezó:
-Hoy una mujer fue violada en su propia casa. Su hijo descansaba en su cuna en la habitación contigua, mientras ella se debatió por su vida. La agresión duró pocos minutos pero le bastaron para dejarle una marca de por vida. El niño se encuentra bien. Ella le aseguró que no chillaría si no se le acercaba. El violador escapó y la policía se muestra indiferente.
-Y entonces la mujer se dio la vuelta. Ante todo el país, dejó ver como tenía su espalda llena decenas de largos cortes de arriba a abajo, la mayoría de ellos cicatrizados. Mientras mostraba su espalda, vieron como agachaba la cabeza, y como su cabeza temblaba.  El primer reportero le ofreció un abrazo y ella lo aceptó entre sollozos.

Aquel telediario duró una hora y veinte minutos. Mas de cuarenta casos de violencia a la mujer fueron documentados por las mismas víctimas de éstos. Las lágrimas, los abrazos, los lloros y sollozos fueron la regla, pero ni una sola palabra fuera de tono fue mencionada por los valientes reporteros.
Por su parte, al final acabó con un flamante 86% de audiencia, pero aquello no tuvo ninguna repercusión. La cadena no permitió ni un anuncio, de hecho, tras la emisión, desapareció.
Sus millones de televidentes se sintieron durante horas conmocionados.
Padres perdiendo a sus hijos. Mujeres maltratadas, engañadas, forzadas. Madres que nunca verán mas a sus hijos e hijas. Fueron casos del día a día.

Y lo peor fue que al día siguiente ocurrieron muchos casos como aquellos.,
Y lo mejor, fue, que en todos ellos alguien acudió corriendo a socorrer a la víctima, frustrando todos los delitos, mientras llevaban una insignia.
Mientras llevaban el logotipo, una enorme mano soportando un corazón y el nombre de la cadena desaparecida.

Todos Un Corazón

2 comentarios:

Última calada. dijo...

No sé si pretendes que sienta escalofríos toda mi vida, pero con cosas así, vas en camino de conseguirlo.

Aterrador, como todas las cosas que son de verdad.

Ginés Vera dijo...

Breve, intenso, evocador y con ese toque de realidad que me hace meditar tiempo después de acabar de leerlo.
Bravo.
Un saludo