sábado, 10 de noviembre de 2012

Luna insomne

Sois flor del desierto más secano que alcanzo a contemplar,
sois rosa de mi alma, clavel de mis adentros
que se marcha al no hallar luz y encontrarse sumida en oscuridad
que trata de acosarla, pero son demasiado fuertes mis besos.

Sois luna antártica que solo concibe luz si se encara amor hacia ella,
brilláis con una luz astral pletórica de amor y de esperanza,
esperanza de, siendo oscuridad, ser la más bella,
esperanza de, siendo tardía luna, ser luz de la mañana.

¡Pero no dejáis de ser inalcanzable, en aquella negrura cósmica!
Os rozo con mis sueños y os añoro con mis sonrisas
pues es vuestro fulgor el ritmo al que mi corazón palpita,
sois luna, luna os digo, pues bañáis mis noches con estrellas que brillan.

Sin embargo para los hombres no es vuestra forma un tesoro,
es solo un trofeo al que mirar, al que tenerle infinita honra, 
y sin embargo, allí estáis, en el cielo que fue mi hogar en otrora
y mis brazos, que fueron hogar que hoy, aún añoro.

2 comentarios:

Ginés Vera dijo...

La luna ha hechizado al hombre, al poeta desde tiempo inmemorial. Es dificil acercarse a ella con una mirada nueva o hacer que otros la vean como nueva en boca de un poeta, un nuevo poema glacial, pálido, y sin embargo creo que sí, que has aullado como el lobo a tu luna haciéndola nuestra. Hace frio, y con esta luna el frio es blanco antártico. Un saludo.

Vicent Maganer Ripoll dijo...

Gracias Ginés, en verdad esta pieza no trata de una persona en especial, y a la vez de muchas de ellas. Todo aquel que una vez haya tocado nuestro corazón deja de ser una estrella y se convierte en luna, y el grado en que nos haya influído determinará que sea una luna cruel de recuerdos funestos, o una luna que, pese a tener el frío más gélido, nos abrigue con la ternura de las memorias del afecto.

Gracias, como siempre, por tu comentario.