domingo, 22 de abril de 2012

Una herencia.

Hoy, y desde hace días ya, ha habido un único pensamiento que ha inundado mi mente hasta el punto en que me ha obsesionado. Me he aislado de todo y de todos, procurándome un tiempo para mi, en el que poder reflexionar y definir mi alma. 
Aquello que me obsesiona, aquello que hoy creo por fin entender, aquello, es el qué es una herencia.


Muchos verán en este tema una trivialidad, una estupidez o un sin sentido; para mi, y para gente como yo, es lo único que se pide, lo único que se anhela y lo que más se busca. Su búsqueda es, como una aventura semejante a la del héroe medieval; se tiene el camino inexplorado, el objetivo anhelado y, por su puesto, el amor incondicional de una persona.
Pero, ¿Qué es realmente esa meta? ¿Qué puede buscar alguien, en una herencia?
Busca varias cosas, por supuesto. Sobretodo, respuestas. Sobretodo, recuerdos. Sobretodo, presencia.
Pero creo que ya sé que es aquello que realmente es una herencia en nosotros, y lo defino de esta manera en que escribí el otro día, en una de mis noches insomnes en que no logré deshabitar de mi ese miedo que me atenaza constantemente en estos días tenebrosos.


Ser tú, ser aquello que fuiste y serás;
ser, grande y noble, como el viento,
ser, sincero, confiarme tu verdad
que la gente sepa que nunca miento.

Ser, ser como eres; presente y amable;
ser, ¿qué si no? ser tú, fuerte,
pues todo lo que quiero ser, es imitarte
pues hay que ser poderoso, para ser sonriente.

Ser, tu sonrisa; ser tu orgullo,
ser tu herencia en éste mundo sombrío;
ser tu carencia, ser todo lo que ya no es tuyo:
una sonrisa que levante al mas hundido.

Ser, por ti, todo lo que me propuse
todo lo que me propusiste;
pues por mucho que se me cruce
se que estarás conmigo, para que no me despiste.

Ser, un ejemplo, ser tus ojos;
ser una mirada fugaz llena de ternura y valor;
mirar al miedo, no cesar en buscar el logro;
pues tu nunca cesaste, en ser el mejor.

Ser, lo que tu me enseñaste  y que aún perdura,
una herencia permanente en la tierra;
una persona sin miedo a la tortura
de este mundo que siempre encierra.

Ser tu legado, tu sonrisa inimitable;
tu mirada iluminada por el cariño y el amor
aquella fuerza de gigante
y aquellos abrazos, insignes caminos al corazón.




2 comentarios:

aamanecerdeluniverso dijo...

Tus versos me han emocionado.
¿Será que al perder el referente de mi padre, al irse para siempre, me dejó a cambio toda una fuente de fuerza gigante donde me sostego todavïa???
Me dejaste subyugada!
Abrazos

Gsu_imoz dijo...

es increible lo facil que es identificarse en tus palabras.
saludos.