Ahora que te veo
con mis párpados cerrados y abiertos,
advierto en tu cara
cosas que no valoré en su momento.
Veo en tus ojos un brillo oscuro, misterioso,
que me impide ver la luz del sol
y que aún asi me atrae,
y mientras me miren a mi, todo irá a mejor.
Veo en tus labios mi caliz
pues sigo sediento de ti y de ellos,
eras demasiada poca para tomarte
y demasiado abundante para no quererlos.
Ahora que puedo verte
recorro tu sonrerir una y otra vez
perdiéndome en tu misterio y atracción
a sabienda que es algo esplendoroso de ver.
Hoy ya puedo mirarte solo con mirar al sol
pues al mostrar tus perlas de marfil le oscurecias,
demasiada luz brollaba de tu sonreir
y se enfadaba, se tapaba con las mantas y se dormía.
Paso el dedo de mi mente por tus dientes imperfectos
perfectos al mismo tiempo,
los toco uno a uno, con fascinación, incrédulo
prestando especial atención a hacerlo despacio, lento.
Me doy cuenta de tus miles de defectos
y los amo con ardiente fervor
pues te hacen diferente a un nivel desconocido
y me ahuyentan cualquier temor.
El poder de tu piel en mi mente es estratosférico,
me lleva a las nubes, feliz
me arropa en el calor y la ternura
y me devuelve a la cama a llegar la noche a su zenit.
Quizás ya no vuelvan tus aromas ni tus voces
!los destierro si alguna duda cabe de su añoranza!
mas quién bien sabe amar espera el momento adecuado
y nunca deja caer muerta la esperanza.
Asi es como te veo
pues no puedo verte de otra manera,
ingeniosa, oscura, misteriosa, dulce,
mil veces sincera, mil veces perfecta.