En esta entrada, y en posteriores, voy a postear lo que denomino una novela, echa por mi, su nombre, Versia, es propia debido a que es el mismo nombre del mundo del que se habla.
Asi pues, iré posteando poco a poco fragmentos de esta historia, deseoso de conocer vuestras opiniones.
Primer fragmento:
La lluvia caía intensamente. Los paladines estaban expectantes ante tanta batalla, se miraban con miedo, tal vez con la esperanza de que el compañero que tenían al lado les dijese que seguro que saldría vivo de esta batalla, pero todos sabían que no era así. Nunca estaban seguros de quienes volvían y quienes se quedaban en esas tierras.
La lluvia dotaba al ejército de humanos vestidos con armaduras de acero un aspecto brillante que no mermaba la decisión del enormemente superior numéricamente que se les erigía delante de ellos. Días antes un mensajero, como tantos otros atrás, le rogó al rey Travius, rey de todo el territorio de Mundoterra, el mayor de los cuatro, que se dispusiese a la rendición, o que se resignase a morir a manos de otro codicioso señor de la guerra, Travius olvidó rápidamente su nombre.
Era de noche, delante de las murallas de Crisoloro, la capital de Mundoterra, esas grandes murallas que nunca ningún enemigo había llegado siquiera a tocar. La ciudad contaba con un minúsculo ejército de mil guerreros, pero con la diferencia de que se trataban de paladines. Poderosos guerreros vestidos con pesadas armaduras casi impenetrables, que habían sufrido durante años de infancia i adolescencia un riguroso entrenamiento y gran sufrimiento físico, eran pocos los que llegaban a entrar en sus filas, y menos los que morían en la batalla, por mucha que fuese la superioridad numérica.
-Ey Erik, quién crees que la palmará esta noche?-Preguntó con un gracioso tono de broma uno de ellos detrás de Glornik.
-Yo, con que tu madre me prometa que esta noche me volverá a recibir entre sus sábanas, me mantendré vivo por ella.
-Las risas de un pequeño grupo de paladines aliviaron un tanto el ambiente. Glornik, un paladín del que nadie sabia absolutamente nada, simplemente llegó un día, y hizo las pruebas para entrar a ser paladín, y fue el único de su grupo que lo consiguió pese a no haber sufrido el entrenamiento de los demás, tenía el pelo corto, aunque el casco de la armadura se lo tapaba. Unos rasgos definidos en su cara, tales como unos ojos con grandes pestañas, grandes pupilas y una nariz muy recta, adornaba su cara además con un bigote que se le juntaba con una perilla, rodeando por tanto por todos lados sus labios. Era de los más altos de los paladines, debía medir alrededor de un metro noventa, y su cuerpo era todo músculo, sin ápice de grasa, sin embargo era de los mas bien definidos de los paladines, no era una montaña de músculos, simplemente tenía un cuerpo estructuralmente perfecto, y con una fuerza muy, muy superior a lo que cabría esperar de alguien así. Era muy reservado y solo se le veía hablando con Travius en las ceremonias de victoria de los paladines.

